Opinión

Los escaldos

19/08/2018

Todo pasado es lejano e irrecuperable. Aprendemos de él y seguimos el camino. La vida empieza siempre a cada instante. El fútbol, además de ser un gran negocio que puede morir de éxito cualquier día de estos, también es una metáfora de la vida a cada rato, sobre todo en los comienzos, cuando, de repente, olvidamos los enfados del pasado, los sueños perdidos y también los sueños conquistados. La Unión Deportiva Las Palmas comenzaba la temporada jugando contra el Reus. Hemos empezado otras Ligas con equipos aún más desconocidos y aquí estamos. Como en el día a día de cualquiera de nosotros, hay que saber que la trascendencia depende de nuestra propia actitud, y la actitud que uno notaba que transmitían los jugadores y el entrenador de Las Palmas los días previos podía ser la misma que si hubieran jugado contra el Real Madrid. En esa muda del juego que tanto se parece también a la de los pájaros, nos encontramos con la primera victoria de la temporada. No fue fácil, pero el Reus, la verdad, es que, entre las bajas y el poco empaque que tiene, apenas opuso resistencia. Ha habido muchos fichajes en Las Palmas pero, a día de hoy, y a falta de que regrese Araujo, a uno le tranquiliza encontrar un portero tan seguro como Raúl Fernández y, sobre todo, un delantero centro con la efectividad, el olfato y el buen hacer de Rubén Castro, autor de dos de los muchos goles que creo que marcará este año en Segunda División. Así se arman los equipos, con un portero que aporte seguridad y con un delantero que marque goles. De haber tenido esa dupla el pasado año, creo que ahora mismo no estaríamos en la categoría de plata.

Quienes me conocen saben que soy un defensor a carta cabal del fútbol de toque y de la cantera canaria, pero ya dije al principio que no se podía vivir del pasado y de las añoranzas. No es el fútbol que propone Jiménez el que yo elegiría para mi equipo, pero sí me parece un entrenador coherente, honesto y que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Nada que ver con los Ayestaranes o con los Jémez de tan infausto recuerdo. En el partido contra el Reus, Las Palmas salió a ganar desde el primer minuto apostando por un juego vertical, sin largas transiciones, y buscando el contraataque después de haber marcado el primer gol.

Creo que uno de los secretos de la sabiduría es ser capaz de integrar lo mejor de todo lo que conocemos. Durante la pretemporada he leído en muchas declaraciones que renunciábamos a la poesía, al juego bonito y a la belleza, y que nos decantábamos por un fútbol racial, efectivo y directo. No veo por qué se empeñan en esas separaciones tan excluyentes. Se puede ser poeta y ser guerrero, y ahí está Garcilaso de la Vega por si quieren un ejemplo. También eran grandes guerreros y mejores poetas los escaldos, unos guerreros vikingos de la Edad Media que después de guerrear glosaban las gestas de las batallas en sus poemas. De momento, somos buenos guerreros y comenzamos sumando puntos para regresar a Primera. Queda toda una Liga por delante, pero mejor empezar así, con solvencia y colocándonos en lo más alto de la tabla clasificatoria.