Editorial

Los diez años de Casa África

08/07/2017

Diez años cumple Casa África y mañana lo celebrará con un acto institucional en el teatro Pérez Galdós, con la asistencia, entre otras autoridades, del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis; el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y medio centenar de embajadores -entre representantes diplomáticos españoles en países africanos y de estados de ese continente en Madrid-.

En esa década de existencia, Casa África ha pasado por momentos de indefinición que ya están felizmente superados. También fue víctima en ocasiones de las suspicacias y el pulso entre los gobiernos central y canario, que tardaron en entender las ventajas de la coordinación y la colaboración. Ahora ya nadie duda de la utilidad de esta institución, que lucha por tender puentes entre África y España, así como entre los países del continente del que, desde el punto de vista geográfico, forma parte Canarias y las instituciones públicas y privadas del archipiélago. Y también entre los propios países africanos, con una labor a medio camino muchas veces entre lo diplomático, lo económico y lo sociocultural.

Prueba de todo es la diversidad de entidades que serán reconocidas por Casa África con motivo de su décimo aniversario. Integran ese listado Binter, la Federación de Asociaciones Africanistas de Canarias, el Festival de Cine Africano de Tarifa, la publicación Mundo Negro y la Fundación Mujeres por África, que preside María Teresa Fernández de la Vega. Todas han batallado por derribar tópicos, borrar fronteras y estrechar lazos con una realidad africana que esconde un gran potencial humano y económico.

Se suma a todo ello el acierto de España al volver a mirar hacia África. La mala conciencia tras el proceso de descolonización hizo que durante décadas nuestro país viviera de espaldas a ese continente, lo que facilitó la entrada de otras naciones, como fue el caso de Francia y más recientemente de China y Estados Unidos. Ahora, superado ese error estratégico, España vuelve a tener presente que África no es una fuente de problemas, sino un espacio cargado de presente y futuro. Con cuestiones pendientes por resolver, pero que se superarán más rápidamente y con más garantías de estabilidad si hay colaboración con Europa y en gran medida con España. Y para ello Casa África está realizando una labor encomiable.