Carroza de carnaval inspirada en la división provincial a principios del sigo XX. / FEDAC

El muy leal e invicto pleito insular

«Así como vuelve el populismo rancio que divide entre fascismo y comunismo hay quien quiere recuperar ese insularismo de fiambrera que en su Día les dio tanto rédito»

David Ojeda
DAVID OJEDA

La resolución del TSJC sobre la continuidad de las restricciones del estado de alarma una vez este quedó caducado tenía mucho de «sujétame el cubata». Lo tenía, para empezar, por el órdago de los gobiernos que recurrieron a la justicia para ordenar un cataclismo que hace semanas que debía estar resuelto y que, anclado a esta inseguridad jurídica, nos obliga a pensar aquello de tanto esfuerzo para esto. Para que ahora, después de ganar algunas batallas pero nunca la guerra, este libre albedrío complique todo lo que se ha avanzado en estos 14 meses.

Pero lo que verdaderamente era de «sujétame el cubata» era la literatura de la resolución judicial, esa que quedó fechada en la Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife y en la que se habla, sin decoro alguno, de la «isla de Las Palmas».

Uno a estas alturas entendía que el pelito insular era solo consulta de hemeroteca. Como mucho, forzando el tópico, seguía vivo para el fútbol y el carnaval. Y tal vez el 'desliz' del TSJC no desprenda ese rancio aroma que aparenta. Pero hace tiempo que la cantinela ha revivido, como un viaje en bucle temporal a los comienzos de ATI-CC, cuando Hermoso derribó a Saavedra de la Presidencia y Santa Cruz lo celebró llenando sus calles de banderas de las azules cruzadas por el aspa blanca.

Si buscan en Google el nombre de Rosa Dávila, diputada de Coalición Canaria y consejera de Hacienda durante el mandato de Fernando Clavijo, verán como casi todas sus referencias serán sobre cómo este Gobierno 'canarión' está perjudicando a Tenerife. Algo que desde el Ayuntamiento de Santa Cruz no paran de repetir sus concejales del PP, asunto que la dirección regional de su partido debería hacerse mirar. El pacto de las flores tendrá mil fallos, pero no creo que el desequilibrio territorial esté entre ellos. Así como vuelve el populismo rancio que divide entre fascismo y comunismo hay quien quiere recuperar ese insularismo de fiambrera que en su Día les dio tanto rédito.