Tribuna libre

La verdad y algunas ideas por sin son útiles

05/04/2020

La verdad es cruel, no se elige y no hace amigos» (Frase de un editorial de El Mundo del 23 de octubre de 2019).

Mientras escribo este segundo capítulo que denomino La verdad y algunas ideas por si son útiles, bajo el epígrafe general de Equilibrio en tiempo de virus, los medios de comunicación nos desgranan unas cifras aterradoras: de personas fallecidas por el coronavirus, y de puestos de trabajo ya perdidos. Aún con eso, podemos dudar si nos están contando toda la verdad o ésta es aún más cruel. Pero en todo caso, dicen que hay cientos de miles de muertos en todo el mundo y millones de puestos de trabajo perdidos, con una actividad económica paralizada y con un confinamiento que quizás deba aún prolongarse durante días, quizás semanas. Así pues, una crisis humana terrible con consecuencias sociales y económicas pavorosas.

Por eso, con esta realidad, con esta verdad, decía en aquél primer capítulo que denominé I. Los 10 mandamientos a cumplir en estos días de zozobra, que todas las previsiones que hacían los economistas sobre crecimiento económico de la riqueza nacional (PIB) de España y de Europa -en realidad del mundo entero para 2020-, se han venido abajo como consecuencia de esta pandemia, de este virus, al que ojalá pronto podamos destronar privándolo de ese casi honorífico título de coronavirus.

Y me preguntaba entonces, y sigo preguntándome -como sin duda harán ustedes- ¿Cómo vamos a superar esto? Es claro que ni yo, ni los que me lean, ni siquiera al parecer, lo más sabios, los más técnicos, los más expertos científicos, economistas, pensadores o políticos han encontrado aún las fórmulas mágicas, antídotos, recetas, o vacunas eficaces para combatir primero, y luego vencer, los dos peligrosísimos retos que tenemos delante, que nos acechan y nos angustian de manera hasta hace poco inimaginable.

Esos dos peligrosísimos desafíos con que nos enfrentamos la humanidad entera son, en primer lugar la propia pandemia, la enfermedad misma (aspecto sanitario, la salud, como bien y condición imprescindible para cualquier actividad humana), y en segundo lugar el futuro social y económico de todo el planeta. Por lo que a nosotros los canarios nos afecta, el futuro de nuestras islas, que tanto dependen de la actividad exterior.

Pero antes de articular alguna propuesta, alguna idea, alguna acción, creo debo insistir -aunque sé que repito cosas muy reiteradas en estos días- en la obligación de seguir todos una conducta responsable y solidaria en estas semanas de confinamiento; y también reiterar nuestro agradecimiento más profundo a los que luchan en las trincheras más expuestas por cuidar a enfermos, mayores, dependientes, etc (hospitales, centros de salud, residencias de mayores) y así el largo etcétera que cité en mi primer artículo. Pero insisto, voy a intentar apartarme algo de esta línea de palabras de ánimo, agradecimiento, recomendaciones, consejos y hasta advertencias y órdenes que recibimos de unos y otros. Comparto muchas de las medidas tomadas por las autoridades competentes. Otras podría criticarlas por insuficientes o tardías. Pero no es el objeto de estas líneas.

Vuelvo pues a las propuestas que sólo tienen la modesta intención de tratar de ayudar, principalmente a quienes hoy tienen capacidad de gestión y de gobierno, en corporaciones locales, cabildos o gobiernos. No es mi caso, al ser consejero insular y portavoz en el Cabildo de Gran Canaria en la oposición, sin facultad ejecutiva alguna.

Aún así, o quizás por eso mismo, puedo intentar aportar desde el pensamiento y desde la experiencia, tres ideas que pueden ser útiles (y si no, al cesto de los papeles como aportaciones no reciclables).

PRIMERA IDEA: Una cosa ha quedado claro en esta crisis sanitaria. El papel del Ejército y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado resulta imprescindible. Por ello creo que el Estado debe reforzar el papel de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con personal sanitario especializado en catástrofes sanitarias o pandemias.

SEGUNDA IDEA: Desde las administraciones canarias, pero también a nivel nacional y europeo, debe trazarse un ambicioso y rapidísimo Programa de Construcción y Rehabilitación de Viviendas, como elemento dinamizador de la actividad económica inmediata que permita la creación y mantenimiento de muchísimos puestos de trabajo.

TERCERA IDEA: Hay que pensar ya en un potente Plan, desde Canarias, de Promoción Exterior y de Turismo, que recupere en el menor tiempo posible el pulso de nuestro sector económico fundamental, con la normalización de los transportes marítimos y aéreos y la revalorización de nuestras ventajas estratégicas y climáticas, para intentar ya en el próximo invierno, levantar cabeza en el sector turístico y también en la promoción económica exterior.

Las tres ideas hay que desarrollarlas. Hoy solo las apunto. Necesitamos con urgencia un Think Tank canario potente, un centro de ideas del que emanen sin partidismos, sin sectarismos, pero en profundidad, ideas, planes y propuestas que nos ayuden a levantarnos de esta terrible caída que nos ha deparado el destino.

Así pues, continuará...