Tabúes caducos

La ultraderecha repite su historia

14/10/2018

No haría falta citar a Sartre, Foucault ni a Hobsbawm para ver cómo la historia se repite, a veces miméticamente, con las cicatrices del Crack del 29 (algunos historiadores prefieren decir ‘Crash’) y las de la aún reciente crisis de 2008.

Tras el 29, Mussolini se impuso en Italia con sus camisas negras, España pasó de la dictadura de Primo de Rivera a la República para después desembocar en una cruenta Guerra Civil. El totalitarismo se asomaba en Rusia y el Nazismo hacía acto de presencia, aniquilando en Alemania la prometedora y libertaria República de Weimar.

Llegó 2008 y el panorama actual no es mucho más alentador. La ultraderecha racista pone en aprietos a Merkel en Alemania, se consolida en Austria, Suecia, Hungría y Polonia, mientras Francia e Italia firman la pantomima irracional de Salvini y Marine Le Pen para “salvar Europa”.

«Los radicalismos de corte racista invaden Europa y desembarcan en América Latina. ¿Qué será lo siguiente?»

La oleada neoracista alcanza incluso a Suiza y Dinamarca. Y en mitad del Brexit, se postula el nocivo UKIP que invoca a los ‘demonios’ migratorios en Reino Unido. Ni siquiera España escapa a esta situación, con la aberración de Vox destilando su anacrónica caspa en un país acostumbrado ya a la inestabilidad.

Pero aquí no acaba la cosa. Obviando el infantilismo trasnochado de Trump en EE UU, el germen de la ultraderecha se asoma ya a Brasil, con la inminente entronización de Jair Bolsonaro, apoyado de manera surrealista por famosos como Rivaldo, Fittipaldi y Ronaldinho. Incluso en México el racismo se consolida entre la comunidad mestiza y las minorías indígenas, incluyendo las autodeterminadas juventudes ‘neonazis’ entre algunos núcleos del PAN.

¿Se repite la historia? No querría ser agorero, pero del Crack del 29 al inicio de la Segunda Guerra Mundial pasaron 10 años. Justamente, ha pasado una década desde la crisis de 2008. ¿Qué es lo siguiente que nos caerá encima?