Editorial

La losa presupuestaria de CC

15/09/2019

La realidad es muy tozuda y los datos están ahí para certificarlo: las cuentas de la Comunidad Autónoma de Canarias han acusado un descuadre notable por la reducción de ingresos tributarios y el aumento de gastos, fruto en gran medida de decisiones tomadas en el tramo final de la pasada legislatura, cuando el Gobierno de Fernando Clavijo decidió utilizar las arcas autonómicas para que Coalición Canaria (CC) sacase músculo de cara a las elecciones de mayo.

Con Clavijo cómodamente instalado en Madrid, con ese aforamiento que tanto echaba de menos y que le permite de facto ralentizar la investigación judicial del caso Grúas, Rosa Dávila trata de defender su gestión en Hacienda pero no hay más que mirar a los datos certificados por la Intervención General del Estado. Estos confirman, a fecha de 30 junio, que Canarias necesitaba una financiación de 179 millones para equilibrar sus cuentas, mientras que la desviación de la regla de gasto alcanzaba ya los 218 millones de euros. A partir de esa realidad se puede discutir qué medidas correctoras habría que aplicar pero los números no admiten interpretaciones.

«Va siendo hora de hecho de que CC asuma la realidad del cambio de ciclo político»

Es más, ojalá CC se uniera a la mayoría parlamentaria a la hora de explorar con Madrid mecanismos para desatascar los fondos del Estado que se encuentran pendientes de llegar y que se ven afectados por el hecho de que el Gobierno de Pedro Sánchez está en funciones. Va siendo hora de hecho de que CC asuma la realidad del cambio de ciclo político y que traslade a la sociedad si está dispuesta a asumir su necesaria actualización ideológica y orgánica, o por el contrario va a seguir siendo rehén de quienes, por su forma de gobernar, lograron algo que parecía imposible: ni la derecha ni la izquierda querían reeditar un Gobierno de CC. Una dinámica que se reprodujo en ayuntamientos y cabildos desde Lanzarote a El Hierro.

El Ejecutivo que preside Ángel Víctor Torres tiene ahora que frenar la hemorragia presupuestaria que le dejó en herencia CC. Cuenta para ello con una mayoría parlamentaria y también con una hoja de ruta programática. Es evidente que tendrá que modular algunas de sus propuestas por esa escasez de recursos, pero también lo es que esa mayoría se sustenta en los votos de unos electores igualmente mayoritarios que demostraron en las urnas en mayo su hartazgo ante la gestión de CC. Porque gobernar gastando de más a sabiendas y para llegar a las elecciones en condiciones ventajosas es, como se está viendo ahora, el paradigma de lo que no debe hacer un gestor público responsable y comprometido con su tierra.