Café para todos

La lección del monsieur président Macron

21/06/2018
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La izquierda francesa está subiéndose por las paredes por lo que catalogan como un «abuso» de Emmanuel Macron hacia un joven que se atrevió a llamarlo Manu en uno de los días más señalados del país galo, el de la conmemoración de la Resistencia francesa contra el régimen nazi.

Sea una niñatada o no, lo cierto es que en esas imágenes que se han difundido de manera interesada por el genial equipo de comunicación de Macron, se quiere lanzar un mensaje de autoridad, jerarquía y respeto por las tradiciones nacionales. Y no cabe duda de que lo han logrado. Por si no ha visto el vídeo en cuestión, los hechos transcurren durante la reciente ceremonia por el 78º aniversario del inicio de la Resistencia francesa. Macron, fiel a su estilo, se acerca al público presente para estrechar manos e intercambiar algunas palabras.

Le vino a decir que se dejara de hacer el «imbécil» y se centrara en la vida.

Uno de los asistentes al evento, un adolescente, le suelta un «¿Qué pasa Manu?» cuando el presidente francés pasa por su lado. En ese momento, Emmanuel le recrimina las confianzas, y le exige que lo llame «señor presidente de la República o señor». Por si no le había quedado claro al jovencito confuso que su gracieta no había tenido éxito, recibió una reprimenda presidencial a la que solo le faltó la marsellesa para que fuera épica. Le vino a decir que se dejara de hacer el «imbécil» y se centrara en la vida.

El adolescente, que se limitó a responder con un respetuoso «sí señor», jamás olvidará la necesaria lección de Macron. Tras el rapapolvo inicial llegó la parte pedagógica, donde el presidente aleccionó sobre la importancia del respeto a la República y a sus símbolos.

Los sensibles que ven abuso en esas imágenes están ocultando una falta de educación latente, y una actitud impropia. Y eso es más grave que intentar atacar al presidente galo a cualquier precio. Debo reconocer que Francia es un país que admiro y envidio a partes iguales por muchas razones. Allí, los valores nacionales y el respeto entre iguales son cuestiones innegociables, algo de lo que en España, y más últimamente, carecemos. Por eso, y a pesar del carácter mediático, la bronca de Macron era vital.