Primera plana

La guerra por venir

17/07/2019

Cuando uno arranca el año con sus seres queridos puedes imaginarte lo que te deparará que, por lo general, deseas que sea para bien pero que, en el fondo, seguirá siendo un más de lo mismo. Nuestra vida es más rutina que otra cosa. Lo que no quita que, en ocasiones, de repente, los cambios se agolpen en muy poco tiempo y ese río que es la vida te lleva o te empuja en libertad sin más. Con los años, aprendes que hay una manera vital que te conduce hacia un lugar por mucho que te resistas. No es ser determinista, simplemente asumes que hay una vida en mayúscula que te supera a ti y a cualquiera. A los que tardan en asimilar la humildad la factura les sale muy cara, incluso puede que con un coste irreversible pasada ya una edad.

En el costumbrismo se palpa el pulso político. Una conversación de sobremesa en el salón de un hogar medio puede servir como el mejor indicador del estado político. Sobre todo, ahora que los hijos no votan igual que los padres. Fue Josep Borrell el que señaló que el problema de los votantes socialistas de una era pasada es que sus vástagos se han decantado por otras opciones estimulados por la estela que dejó el 15M y que aún colea. Un gran espacio que tratan de ocupar tanto Podemos como el partido que en breve creará Íñigo Errejón.

«Los hechos se sucederán rápidamente, habrá tiranteces inesperadas y sobrevendrán cauces políticos que se disputarán unos y otros a izquierda y derecha. Agosto será un mes de tregua. Aún la fiesta perdura y el encuentro en el campo de fútbol no ha empezado»

En un par de cursos, o menos, nada permanecerá estancado. Los desgastes políticos cada vez son más acusados. Y cuando nos acostumbremos a gobiernos con varios socios dentro, apelando a La Moncloa, entraremos de lleno en una nueva dimensión donde la competición se trasladará a las instituciones a nivel interno. No habrá Gabinete monocolor porque así lo he querido la sociedad de la poscrisis.

En poco más de un mes comenzará una nueva batalla política. Y cada formación tiene que prepararse para este ciclo que, tanto en Canarias como a nivel nacional, exigirá un guion que los propios dirigentes desconocen. Los hechos se sucederán rápidamente, habrá tiranteces inesperadas y sobrevendrán cauces políticos que se disputarán unos y otros a izquierda y derecha. Agosto será un mes de tregua. Aún la fiesta perdura y el encuentro en el campo de fútbol no ha empezado. Estamos con los preparativos y expectantes ante las alineaciones que salten a jugar. Pero luego, en el día a día, se desarrollarán los acontecimientos. Será un periodo apasionante. Pero primero hay que esperar a la conformación del Gobierno, a cómo se rearma la oposición y a las más que probables elecciones generales el 10N que podría deparar un resultado similar u otro bien diferente. A saber. De momento, toca un descanso para un curso político que promete. Que las alegrías se mantengan todo lo que se pueda. Luego el sacrificio será enorme. Y en las islas administrar las altas expectativas no será nada fácil. Es para nota.