Voces, palabras

La división infinitesimal de la izquierda

27/09/2019

El señor Errejón (1983), uno de los padres fundadores de Podemos (perturbadora paternidad la suya, vive Dios), será candidato para las elecciones generales de noviembre. El grupo político por el cual es miembro del Parlamento madrileño cambiará su nombre a Más País pues, a fin de cuentas, Más Madrid nació para la circunscripción autonómica, no para el ámbito nacional: podría sonar a recuperación del centralismo.

Pero el centralismo ya lo ocupa Vox, aliado de sangre del PP y Ciudadanos, a fin de cuentas es genética la confluencia. Incluso hasta se parecen. La ideológica, claro, tiene matices, pero solo se trata de gradaciones o escalas. Tales coincidencias -incluso en el tema del rechazo al feminismo del 8 de marzo («no lo comparto», pregona el señor alcalde madrileño)- los llevan a alianzas de gobierno allí donde fueren menester. ¿Es el centrismo tan carasoleado por el señor Rivera, desorientada cabecita tras múltiples desviaciones o la adaptación del señor Casado a los patrios designios del destino en lo universal?

Lo cual, dicho sea de paso, tampoco es original: Nueva Canarias ya echa sus parrafiadas con CoATIción para posibles acuerdos, tal leo en CANARIAS7. Entre roniada y roniada, enyesques, papitas negras, pulpo guisado y perras de vino guamasero ambos dos se van dejando entrar sin pardeleras, viradillas o cangos, nobleza canaria obliga. NC arrejunde nada menos que con los áticos rechazados por la ciudadanía tinerfeña, palmera, conejera, majorera y de la pérfida Gran Canaria. El señor Barragán -secretario general de CC-, privadito su juicio, pletoriza: «Nosotros no ponemos ninguna línea roja». (¿Se impondrán las sensatas negativas del señor Morales, presidente del Cabildo grancanario?)

Con el nuevo nombre y la selección de circunscripciones, nadie puede negarle al señor Errejón su inviolable derecho a ser el número uno de la candidatura a la presidencia del Gobierno. Obviamente la defenderá desde la izquierda, babor moderado y relajado. Y hablará en su nombre de justicia social, feminismo, lucha contra la corrupción, libertades, desarrollo de la sanidad y la enseñanza públicas, instituciones al servicio de los ciudadanos y larguísima lista de confluencias con el PSOE y variantes de Podemos con sus correspondientes derivadas, atraídas estas por futuras encuestas y la fina sensibilidad olfativa de sus componentes, vitalmente ansiosos por servir a España. (Y de paso, un puestito de trabajo con bien despachada nómina, prebendas, viajes gratuitos... Una visión, dice La vida es sueño: «Yo sueño questoy aquí / destas prisiones cargado. / Y soñé que en otro estado / más lisonjero me vi. / ¿Qués la vida? Un frenesí. / ¿Qués la vida? Una ilusión».)

Respeto y defiendo, obviamente, sus decisiones. Pero me estremece que las tome en nombre de otra nueva izquierda ajena a elementales principios matemáticos: dos menos uno, igual a uno. A fin de cuentas el yomemí del señor Iglesias Turrión (1978) le ha impedido satisfacer su ego, tan inconmensurablemente alargado como para reclamar el número uno, no el segundón. La razón que me machaca es obvia: cuanto más se divida (y no por cuestiones tácticas), menos posibilidades para el ejercicio del poder pues bien poco se puede hacer desde la oposición salvo, acaso, llamar a los periódicos para denunciar el rojisito pálido de las rosas blancas cercanas al castillo del Puerto.

Así Compromís-Podemos, coalición valenciana, ya se busca «un espacio de colaboración» con el futuro partido: «Con Errejón estamos más cerca de la solución que de ser parte del problema». La combinación triunfante desde años anteriores redujo a una señoría su presencia en el Congreso de los Diputados, disuelto el pasado martes.

Equo, partido ecologista, obtuvo tres diputados en las anteriores elecciones tras su acuerdo con Podemos. Hoy la mayoría de la dirección es errejoniana y, por tanto, contraria a Iglesias (destaca María Rosa Martínez Rodríguez, su principal responsable). La minoría no está de acuerdo con el cambio, lo cual producirá un día de estos la aparición de otro grupo proveniente del desgarramiento.

Podemos Andalucía busca grupo propio en el Congreso. Por tanto, acudirá a las elecciones de noviembre como Adelante Andalucía. (María Teresa Rodríguez-Rubio Vázquez guía tal pretensión.) Más: la Chunta Aragonesista también estudia un posible pacto con Errejón...

La izquierda española funciona como fuerza homogénea solo desde la clandestinidad, podría concluirse. Me vienen a la memoria recuerdos de los años universitarios cuando por temor y miedo no me comprometí en la lucha antifranquista como lo hicieron Agustín Millares Cantero, Pepe Junco Ezquerra, PL... o mis paisanos Alberto Julián Quintana González, José Molina Ramírez (entre muchos). Pero sí supe de su férrea disciplina, rigurosamente necesaria para una tarea tan peligrosa: acarreó censuras a brillantes expedientes académicos y eliminó becas, apaleó, encarceló o enviaba a jóvenes varones a África una vez denegadas las prórrogas militares por estudios.

Incluso hasta la elección democrática de los delegados de curso estaba mal vista, a fin de cuentas era reconocimiento a la libre proclamación de candidatos. Estos no sobraban, precisamente, y a veces nadie se presentaba. Sin embargo, el compromiso ideológico llevó a muchos a peligrosas entregas en beneficio de la colectividad, tampoco muy dada a algarabías y agradecimientos.

Hoy son otros tiempos: el pasado es solo eso, etapa a la cual no se puede volver. De nada sirven añoranzas del ayer o pasivos lamentos ante situaciones actuales. Por ley natural la gente joven va sustituyendo a viejas glorias o decadentes personas transformadas por el poder. Son los de ahora ciudadanos más preparados académicamente, pero quizás embriagados muchas veces por el bienestar material, solo al alcance de quienes dispongan de atractivas nóminas.

¿Un ejemplo?: novecientos canarios solo necesitaron quince días para inscribirse en una formación política que flirtea con Ahora Madrid. ¿Novecientos pensamientos de izquierdas, así de repente?: ¡ni extasiados! Solo hubo oportunismo político desde la isla de Tenerife, «quinto proyecto político de Corrales» acompañado de un exdirigente político del PSOE «expulsado del partido» (canariasahora).

No existe una única izquierda, como tampoco una sola derecha. Esta se une para gobernar. La primera se fragmenta aun más para lo contrario.