Primera plana

La cuenta atrás de AM

22/02/2020

Se ha abierto el plazo de inscripción a secretario general de CC de cara al congreso de mayo. No ha sido aún formalmente pero sí materialmente: lo hizo Ana Oramas al aparecer el lunes pasado en los medios de comunicación repartiendo vetos y anunciando que Fernando Clavijo debe ser el líder. Oramas ejecutó el pistoletazo de salida. A partir de este momento corren los días para aquellos que no quieren inmolarse junto a Clavijo y enclaustrarse en unas siglas destinadas, si no hacen nada, al foralismo ceñido a un futuro con Vox.

Asamblea Majorera debe responder políticamente al gesto de Clavijo que personificó Oramas y que confirma que el cambio del sentido del voto en la sesión de investidura de Pedro Sánchez estaba debidamente calculado. No hace falta que Mario Cabrera y los restantes correligionarios, dentro y fuera de Fuerteventura, proclamen ya una candidatura alternativa. Pero sí es preciso que pronto visualicen en una rueda de prensa o en un ejercicio similar, que hay una corriente dentro de CC presta a dar la batalla política de aquí a mayo, cueste lo que cueste. El momento de Asamblea Majorera es ahora. Si no hace nada hasta la víspera de la cita congresual, tendrá todo perdido. Se impondrá la candidatura de Clavijo aunque sea por silencio administrativo. Por eso Oramas salió a la palestra dado el temor de ATI a que Asamblea Majorera se marche y emprenda la aventura del auténtico nacionalismo canario. Pero el cronograma de Asamblea Majorera debe activarse y pasa, en primera instancia, por replicar a Oramas exhibiendo un criterio diferenciado dentro de CC. Toca hacerlo ya, no esperar a que trascurran las semanas pues lo suyo es que de aquí a mayo se muevan piezas que dibujen la controversia interna de CC. De lo contrario, enseguida se impondrá públicamente la sensación de que Asamblea Majorera no actúa, no transita de las palabras a los hechos y permanece, al fin, en un querer y no poder.

En resumen, Cabrera y los dirigentes aunados por el relanzamiento del nacionalismo canario, tienen que proceder desde ahora hasta mayo: de jugada en jugada hasta el cónclave a celebrar en Tenerife. Si aguarda a los días previos, lo tendrán todo perdido. Y Clavijo vencerá aunque, las cosas como son, sobre la marcha se constatará un congreso fallido que aupará la agonía política hasta 2023 para salvar tan solo unas pocas candidaturas de aquí a entonces. Pero CC naufragará inevitablemente como proyecto amortizado.

No vale que Asamblea Majorera se limite a pedir una estructura en CC más horizontal donde las islas operen con mayor autonomía. Eso es un maquillaje que no asimila el punto de inflexión tan implacable en el que se halla CC. O Asamblea Majorera lidera la regeneración desde el primer instante, con todas sus consecuencias, o acabará subsumida por la letanía adormecida de no haber hecho nada y dejar que Clavijo gane amén del edicto de Oramas pregonado en la plaza mediática.

Si Asamblea Majorera reacciona realmente ante ATI, sobrevuela la posibilidad de materializar una moción de censura en el Cabildo de Fuerteventura en el que la mayoría absoluta está situada en 12 consejeros. Asamblea Majorera (7), Nueva Canarias (3) y PP (4) suman 14 actas. Y el acuerdo de gobernabilidad alcanzado en Santa Lucía de Tirajana propicia entendimientos justo en esta dirección. En verdad, no queda mucho para despejar las incógnitas políticas pendientes en el archipiélago. Es cuestión de semanas.