Primera plana

La bandera y Pedro Quevedo

16/04/2019
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El sábado algunos diarios editados en Madrid quisieron aprovechar la imagen de Pablo Iglesias ondeando la bandera canaria de las siete estrellas verdes en la plaza del Pilar de Guanarteme para alentar el mensaje de que España se rompe. Se trata de una enseña que históricamente ha estado vinculada más allá del independentismo a una forma de entender Canarias, a los actos musicales, a los encuentros deportivos y a las fiestas populares. Iglesias la tomó como la hubiera hecho cualquiera en verano en las fiestas de Agaete; ese enclave tan pintoresco de Gran Canaria que CC quiere cargarse con la construcción del macromuelle y que lógicamente ha generado una elevada contestación social. Lo preocupante no es que Iglesias muestre la bandera sino que CC la haya escondido. Ya no aparece en sus mítines con la frecuencia de antes. Y en CC deberían preguntarse por qué Podemos sí la exhibe sin complejos ni ningún problema. Debería hacerle reflexionar que, de repente, Podemos ejerza más musculatura al respecto que CC.

Por otro lado, CC se presenta en la provincia de Las Palmas a las Cortes Generales para intentar torpedear a NC. Los de Fernando Clavijo saben perfectamente que no lograrán ningún acta en esta circunscripción pero el afán es que Pedro Quevedo no consiga el suyo. Si NC no ejerce de voz de la defensa isleña en Madrid, enseguida CC dirá que es el único nacionalismo viable si es que Ana Oramas obtiene representación. Mientras tanto y en medio de tanta ruindad, en vez de confluir o amagar la unidad entre NC y CC en aras de la propuesta de no agresión electoral formulada por Paulino Rivero, la ultraderecha en el archipiélago se frota las manos porque piensa que puede arrebatarle los escaños al nacionalismo canario.

« CC mantiene unas candidaturas simbólicas solo como una mera estratagema para dinamitar las expectativas de Quevedo o el llamado diputado del 75%»

Votar a CC en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote es tirarlo directamente a la papelera. No valdrá de nada. CC mantiene unas candidaturas simbólicas solo como una mera estratagema para dinamitar las expectativas de Quevedo o el llamado diputado del 75% por la bonificación que consiguió a los traslados para los residentes canarios. Luego que no venga CC a relucir las siete estrellas verdes cuando ha abierto el potencial de Vox justo en una tierra, la canaria, que en principio poco o nada debería cosechar la ultraderecha de Santiago Abascal y sus chauvinistas montados a caballo.

En la próxima legislatura el tema territorial estará muy presente. Y no conviene que con lo que respecta a Canarias sean otros los que decidan en Madrid sin atender sus singularidades e identidad. Guste o no, Cataluña seguirá fijando la agenda. Para empezar porque es lo único que permite a las tres derechas atacar a Pedro Sánchez. Y CC que debería temer a Vox, también la propia Oramas, se dedica a disparar contra NC y el diputado Quevedo. Gracias que este es un voto de naturaleza claramente progresista.