Una pregunta incómoda
«Usted ha insistido en que Rusia debía hacerse cargo de la reconstrucción de Ucrania. ¿Cree que Israel debería pagar la reconstrucción de Gaza?», fue la cuestión hecha
Se llama Gabriele Nunziati y es italiano. Periodista, con presencia profesional cotidiana en Bruselas, por su vinculación con la agencia de noticias transalpina Nova, desde ... el 27 de octubre pasado es uno más en la relación de trabajadores oficialmente sin empleo.
La razón que se argumenta para que haya quedado de patitas en la calle, una pregunta incómoda, pero muy pertinente, al portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho; el 13 de octubre. «Usted ha insistido en que Rusia debía hacerse cargo de la reconstrucción de Ucrania. ¿Cree que Israel debería pagar la reconstrucción de Gaza?», fue la cuestión hecha. La portavoz replicó tildando de «interesante» el planteamiento y añadió, acto seguido, que «no tenemos comentarios al respecto en estos momentos», dejando en el aire una respuesta de interés sobre qué papel contempla tener la UE a nivel de política internacional.
Gabriele Nunziati es sufridor de un disparate de envergadura. Y con él, la sociedad europea en general, para extenderse en cascada; pues el despido supone, nada menos, que poner el solfa la libertad de expresión en su condición más básica. De tomarse como ejemplo, acabaremos sentando bases para que en Bruselas no se llegue más allá de preguntar por vaticinios para la final de la Champions o sobre si gustan más las papas fritas con o sin mayonesa.
Imaginemos que hubiera consecuencias para quien pregunte a Sánchez para cuándo el adelanto electoral, quiera saber qué opina Felipe VI sobre el libro de su regio padre o cuestione a Feijóo sobre qué trató con Mazón en la previa al anuncio de despedida. Supongamos lo propio para quien inste a Puigdemont a escoger entre indulto o aspiración independentista. En dos días, la página del artículo 20 de la Constitución no valdría ni para envolver restos de basura orgánica.
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