Cacerías humanas
«Aspiremos a que se den a conocer nombres y apellidos. Tanto de quienes ejercieron de verdugos, apretando el gatillo o facilitando el esperpento; como de todas sus víctimas»
Pagar por matar personas, como quien se junta para irse de excursión cultural o para tomar unas tapas. Y no es una distopía. En Italia ... hubo quien en los años 90 tomó parte en viajes a Bosnia, a Sarajevo más en concreto, en pleno conflicto en territorio balcánico, para disparar y aniquilar a gente. Y no fueron pocos. Atendiendo a lo planteado por el escritor Ezio Gavanezzi, vistas las declaraciones recogidas en diversos medios, cabe inferir que pudieron ser cientos de viles asesinos, ciento de canallas, cientos de miserables. Vomitivo.
Hubo quien hasta en círculos más cercanos se jactó de haber ido a cazar personas. Y hemos tenido que saber de ello tres décadas después, a pesar de que hubo advertencias entre servicios secretos oficiales. Y cabe en este punto cuestionarnos sobre cómo hemos tenido que esperar hasta 2025 para tener nociones de tan atroces cacerías. Cientos de indeseables pegando tiros, otros tantos colaborando para que así aconteciera, otra mucha gente que tenía conocimiento de lo que estaba pasando y ni una sola denuncia por entonces. Parece obvio que hubo mucho dinero de por medio y que parte de los pagos se emplearon en tapar bocas, esconder miserias y sobornar a sujetos que se creyeron que no era tan detestables como los ejecutores si actuaban por omisión.
Hay pedida una investigación, en aras de que la Fiscalía del país transalpino se implique. Y confiemos en que el Ministerio Público se involucre y signifique. Como poco, aspiremos a que se den a conocer nombres y apellidos. Tanto de quienes ejercieron de verdugos, apretando el gatillo o facilitando el esperpento; como de todas sus víctimas.
Si se lograra sentar en el banquillo a un par de criminales, al menos habría algo de consuelo para los que aspiramos a dejar, a quienes nos sucedan, un mundo digno y habitable.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión