Imagen del Bar Correos de Primero de Mayo. / Juan Carlos Alonso

Inventario de nostalgias

«... supone creer en que cualquier tiempo pasado no tuvo que ser necesariamente mejor sino que puede haber sido un punto y seguido para que las cosas vuelvan a ser cómo fueron»

David Ojeda
DAVID OJEDA

Creo que lo poco que me cose todavía al deporte profesional tiene que ver, como tantas cosas en mi vida, con la nostalgia. Por eso el triunfo del Guaguas en la Copa del Rey fue como encontrar en un cajón una vieja lata de galletas danesas, de esas en las que al abrir la tapa aparece un inventario de nostalgias: carretes de hilo que nunca remendaron los botones caídos, recordatorios de la comunión de algún niño del que nunca supiste cuando llegó a adulto o fotografías que testimonian otros tiempos.

Ver a Sergio Miguel Camarero fuera de sí, celebrando cada punto como si fuera la llegada del hombre a la luna, fue una sacudida temporal reconfortante para uno de estos domingos que han ido superando su malditismo a fuerza de parecerse, cada vez más, a cualquier otra tarde de la semana.

Incluso fue estimulante, porque supone creer en que cualquier tiempo pasado no tuvo que ser necesariamente mejor sino que puede haber sido un punto y seguido para que las cosas vuelvan a ser cómo fueron. No es como aferrarse a la Unión Deportiva por esa vía de la identidad, perdida hace mucho tiempo, y que uno solo puede recuperar cuando busca el hilo de vídeos históricos que Barrilete Cómico tiene fijado en su cuenta de Twitter.

Sé que es extraño, incluso infantil, creer que la resurrección de un equipo de voleibol puede tomarse como punto de partida para esperar que las cosas mejoren en estos días de pandemia y asfixiante polarización política. Sé que es complicado creer que superaremos este terremoto cuando, por ejemplo, pasas por delante de bares como el Correos que, por el motivo que sea, han bajado una persiana que quizá no se va a levantar más. O cuando has visto esfumarse de la mancheta de este periódico a compañeros con los que llevabas décadas remando. Es difícil. Pero si el Guaguas pudo...