A cara descubierta

Ingreso mínimo vital, sí pero...

05/06/2020

Silvia Fernández

La puesta en marcha en España de un ingreso mínimo vital me parece algo fundamental en un país con un elevado volumen de personas en pobreza extrema y más aún en el actual contexto económico, en el que muchas familias se van a ver sumidas en situaciones difíciles para poder hacer frente a los gastos de su día a día.

Que se ligue a la búsqueda de empleo y que pueda perderse tres meses en el caso de rechazar una oferta de empleo es otro acierto para evitar que se convierta en un subsidio de por vida que lleve a pensar al que lo percibe que se acabó el trabajar. Que además se contemplen sanciones para aquellos que comentan fraude para poder conseguirla o los que, cuando la tengan, no comuniquen cambios en su situación económica para seguir percibiéndola, me parece también muy acertado.

Sin embargo, dicho esto, creo que hay numerosos aspectos de todo lo que rodea la puesta en marcha de este ingreso que son mejorables y deberían revisarse. Para empezar para concederlo habría que analizar la situación personal de cada beneficiario. No es lo mismo tener 30 años y estar sano que ser una persona de 55 con enfermedades porque las posibilidades de entrada en el mercado laboral y de encontrar un empleo no son las mismas. En este punto, creo que es clave destacar que vivimos en el país de la picaresca y uno con las tasas más altas de economía sumergida de Europa.

En España ronda el 18% pero en algunas regiones como Canarias se estima próxima a un 30% frente a otros países con los que, a cuenta del ingreso mínimo vital se nos compara como Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, donde oscila entre el 8% y el 12%. En vista de estos datos es muy probable que haya quien perciba este ingreso y luego lo complemente con un trabajo en b u otro tipo de ingresos. Si hasta se hacen trampas en el IRPF o se simulan divorcios para lograr meter a los hijos en un colegio, qué no haremos para cobrar entre 461,5 y 1.015 euros al mes.

Este ingreso concedido de forma no eficiente desincentivará a más de una persona a buscar trabajo. Si te ofrecen un contrato a media jornada por 400 euros o a completa por 900, habrá quien piense que es mejor quedarse en su casa percibiendo la ayuda. Ya sucedió en el pasado con otros subsidios.

Ingreso mínimo sí pero bien controlado y complementado una política que incentive la actividad y brinde posibilidades laborales.