El PP: incógnitas y equilibrios

En Gran Canaria el margen de crecimiento se fundamenta en la historia electoral

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Como quien espera el Santo Advenimiento, en el Partido Popular aguardan la llamada desde Madrid que diga que este o esta, aquel o aquella son los elegidos para las candidaturas a las grandes ciudades. Se ha despejado la incógnita con los cabildos y otro tanto con la candidatura presidencial, pero pasan los días y hay municipios de mucho peso específico que siguen sin cabeza visible. Y eso que el voto local es de gran importancia, porque compromete en gran medida la papeleta para el Cabildo y también para el Gobierno canario.

No es ningún secreto que el PP todavía tiene que curar las heridas que dejó el mandato de Australia Navarro. Su paso por la dirección regional se saldó con un banquillo donde la cantera es casi inexistente y donde algunas figuras de antaño optaron por irse a casa sencillamente porque se aburrieron de esperar que se les escuchara.

Ahora se recompone ese espejo roto, pero tampoco es un secreto que se hace girando el barco hacia la provincia occidental. Y es verdad que allí el PP tiene mucho camino por delante y mucho espacio que ganar, pero solo lo conseguirá cuando se libre del sambenito de ser una muleta de Coalición Canaria -a lo que contribuyó Navarro, ciertamente-. Cuanto más insista el PP nacional en tender puentes sólidos con Coalición Canaria, menores serán las posibilidades de los populares canarios de arañar votos a los nacionalistas. Y si no lo hacen, sus expectativas de crecimiento menguarán bastante.

Por contra, en Gran Canaria el margen de crecimiento del PP no es que sea una utopía, sino que se fundamenta en la historia reciente. El PP lo tuvo todo en Gran Canaria y también lo perdió todo. Los responsables del desaguisado son conocidos por todos y su retorno como 'prescriptores' solo serviría para sentar las bases de otro fiasco a corto o medio plazo. Además, la historia electoral enseña que cuando la ola nacional sopla a favor de un partido de ámbito estatal, en Gran Canaria se puede convertir en un tsunami.

Por todo ello, los populares están tardando en despejar las incógnitas y están también tardando en atender la realidad política de Gran Canaria. Fácil, desde luego, no será con el solar orgánico que ha quedado y la prueba de esa dificultad está en los noes que ha obtenido el partido en sus intentos por fichar a empresarios para encabezar candidaturas de postín. Con menos incógnitas por resolver y algo más de equilibrio, quizás les iría mejor para ser de verdad una opción de gobierno en las islas.