JAVIER MELIÁN/ACFI PRESS

Hola al teletrabajo, adiós a los compis

Homenaje a los plumillas y gráficos durante los 30 años de la delegación del periódico en Fuerteventura

Catalina García
CATALINA GARCÍA Las Palmas de Gran Canaria

Son 40 años del CANARIAS7, aunque en realidad yo he compartido nada más y nada menos que 30 desde Fuerteventura. De esos tres decenios de por fin Reserva de la Biosfera, puesta en marcha del búnker oncológicos, turismo, quesos, mociones de censura, arqueología, gigantes eólicos, sequía, endemismos y cabras, de todo eso, me quedo con los compañeros que pasaron por la redacción en Puerto del Rosario.

Ahora que corren tiempos de teletrabajo y que quedaron atrás las mañanas en que el tiempo lo marcaba el ferry saliendo del muelle, que juro que se oía clarito de la delegación del CANARIAS7, aprovecho esta tribuna para rendir tributo a los compañeros que pasaron por allí.

Por más antigüedad y porque durante años fuimos la pareja de hecho eterna del periodismo majorero, empiezo por Tero Brito, hoy cronista oficial de Fuerteventura. Siempre más político, desentrañaba como ninguno las guerrillas internas de los partidos, los devaneos políticos de los cargos públicos. Además, tuvo una garganta profunda (¡oh!) en el caso Antigua, cuando el resto de redactores no teníamos ni una maldita fuente informativa. Y, cada verano, repetía mejor que ninguno, convirtiéndolo en realmente novedoso en su pluma, que la población de pulpos estaba remitiendo de forma alarmante en las costas majoreras.

De un compi Brito paso a otro Brito: Guayedra Brito, la reportera gráfica que nos bajaba a la tierra informativa con sus fotos y sus propuestas de temas, alejados de las esferas públicas y cercanos a la humanidad majorera: la campanera de Antigua y su lenguaje de sonidos, los fósiles marinos que las obras de los hoteles destaparon en La Guirra, la calabaza de 50 kilos de Margarita en Maninubre, las historias de soledad y de sal de Mela y su familia en Pozo Negro en los años 70 del siglo XX.

«Lobos, donde se cruzan sus miradas Lanzarote y Fuerteventura» inició un reportaje de verano cualquiera, de esos temas que más que temas parecen un castigo, Janey Castañeyra hace unos veinte años. No lo he olvidado, ni tampoco que fue el becario más creativo de la delegación majorera del CANARIAS7 y que casi había nacido con el gen de poner las comas bien en sus noticias.

Con las mismas comas y demás signos de puntuación interiorizados llegó Mónica Quintero, hoy flamante directora de El Enfoque de Fuerteventura. Creo que rivalizaba en temas políticos con Tero Brito, pero pocas veces se atrevió a arrebatarle el sitio al decano. Con ella, entró el sur majorero como un cohete en las páginas del periódico, entonces en papel.

Guirres, bonsais de acebuches comidos por las cabras de costa, obras de hoteles que devoraban el jable y -medio ambiente aparte- su lucha por la puesta en marcha de la unidad de diálisis en el Hospital General de Fuerteventura: por todas esas guerras privadas tan suyas recuerdo a César Javier Palacios, hoy volando entre Radio3 y los programas Life de la Unión Europea.

Fue efímero el paso de Inma Baena por la delegación majorera de CANARIAS7, que venía del programa de Ana Rosa y que desembarcó con ese otro modo de ver el mundo que confiere el trabajo en la llamada prensa del corazón. Las páginas se llenaron de prostitutas, artistas y científicos. Tanto fue que hasta el actor José Sacristán amenazó a Bush (padre) de un bofetón desde las páginas del periódico por la invasión americana de Irak.

Aquella pasión de Roberto Martín -hoy flamante profesor de Filología Hispánica- por un párrafo y un solo punto, nunca la entendí. Se sumergía en política, medio ambiente, tribunales, educación, sanidad, como si fuera la primera vez: fresco y decidido, con el verbo preciso. Eso sí, sin dejar de insitire, en cada columna que podía, que si, que Betancuria existe.

Dejo para el final a mi último compañero antes de que llegara el teletrabajo:David Monserrat, también hoy profesor de Educación Secundaria, pero de Filosofía. A ninguna noticia le hizo asco, aunque espera, si hago memoria, a algún políticos o ego superlativo no llamaba, ni entrevistaba, ¿pero quién no tiene sus fobias periodísticas, ese cansancio por las mismas frases, las mismas reflexiones intentando vender como nuevas? Gracias a David, la conciliación laboral fue certeza y no plegaria desatendida.

(En la foto, con David y Tero, hace quince años y con los pelos igual de bien despeinados).