Grupo Mixto: 'Sálvame'

Vidina Espino está la mar de indignada

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Lo confieso: veo a salto de mata eso que se llama telebasura como quien echa salfumán en una cañería, para ver si así se alivian mis neuronas agotadas. Además, para criticar algo hay que verlo, pues desde el desconocimiento es muy fácil pontificar. De manera que sé qué es 'Sálvame', también 'La isla de las tentaciones' y hasta la aburrida (muy, pero que muy) 'Secret story'. Eso sí, también veo 'Días de cine' en La 2 y hasta 'Real Time' de Bill Maher. Lo que no esperaba era ponerme a ver una rueda de prensa en el Parlamento de Canarias y pensar que estaba ante una entrega de un 'reality' televisivo. Eso es lo que me sucedió ayer al ver la comparecencia de Vidina Espino, diputada que fue de Ciudadanos, diputada que es del Grupo Mixto y diputada que no acepta que la llamen tránsfuga. Curioso esto de las sensibilidades y las pieles finas o gruesas según conveniencia, pues a ella no le dolieron prendas al endosar un «tamayazo» a una excompañera y sin embargo le da urticaria que se le pregunte por qué no aplica el código ético del que fue su partido y entrega el escaño.

Espino está la mar de indignada porque la Mesa del Parlamento ha pedido al Consejo Consultivo un dictamen para determinar cómo debe ser tratada. Es evidente que el acta es suya y nadie le puede arrebatar la condición de parlamentaria. Otra cosa es que haya dudas sobre la interpretación de un artículo del reglamento que establece diferencias entre los diputados del Grupo Mixto y los de otras formaciones cuando deciden cambiar de bando y bajarse del partido que los llevó en volandas a conseguir el acta. Para Espino, pedir ese informe al Consultivo es poco menos que un ultraje a su honor. Claro que seguro que si el dictamen le es favorable, será la primera en mandarlo a imprimir y repartir copias con dedicatoria incluida, de manera que volvemos a lo de las pieles finas o gruesas según interese.

Lo que ya me pareció inaceptable de su intervención de ayer es que, por un lado, se presente como donante mayor del reino anunciando que envía a La Palma un dinero que, hasta donde sabemos todos, no es suyo pero, sobre todo, que utilice el argumento de un presunto acoso machista hacia su persona. Como persona plenamente consciente de la gravedad del machismo que me consta que es la diputada, creo que parapetarse en ese argumento para una disputa política no favorece precisamente la causa del feminismo. Más bien lo contrario. Ahí fue cuando el 'Sálvame Naranja' de Vidina Espino se tornó en 'Sálvame Limón' y perdió la poca gracia que pudiera tener el asunto. Una pena.