Del director

Génova, CC y el hartazgo de Curbelo

29/06/2019

El líder de la Agrupación Socialista Gomera, Casimiro Curbelo, estuvo ayer de romería contando en varias emisoras de radio más o menos lo mismo que el día antes le había explicado a la periodista de esta casa Almudena Sánchez: que ya le gustaría a él que el secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, lo llamase un día sí y otro también, como parece que cuentan en Génova, porque lo cierto es que Curbelo anda muy atareado cerrando los flecos del pacto de gobierno con el Partido Socialista, Podemos y Nueva Canarias. Y también fue contando a todo el que quiso escucharlo que él es hombre de palabra y que si firmó el pasado sábado el documento del llamado Pacto de las Flores, pues quiere hacerlo realidad. Primero con la investidura de Ángel Víctor Torres y luego llevando al Boletín Oficial del Estado los acuerdos programáticos.

«En CC ahora lo primordial es señalar a Antona como el culpable del pacto que no pudo ser»

Con sus declaraciones, Casimiro Curbelo sale al paso de una de las muchas noticias -siendo generoso en el término- interesadas que han circulado en las últimas semanas a cuenta de las negociaciones para un pacto regional. De hecho, este ha sido posiblemente el proceso de pactos más contaminado de la historia autonómica. Y el origen de ese proceso tóxico hay que situarlo en la fontanería de Coalición Canaria, que era quien más se jugaba en el envite.

Pero lo cierto es que siguen con el juego, eligiendo ahora al PP de Asier Antona como el objetivo. Porque en CC parece que se ha desatado una operación en la que lo primordial es señalar a Antona como el culpable del pacto que no pudo ser, evitando así seguramente que dentro de Coalición vayan a más las voces que piden explicaciones por cómo se negoció y por qué las prioridades fueron salvar primero a Fernando Clavijo y, en segundo término, a Carlos Alonso. No olvidemos en este punto que los nacionalistas majoreros van camino de perder el Cabildo, como también les ha pasado a sus compañeros de Lanzarote, y no consta que en ninguno de esos dos casos José Miguel Barragán ni el propio Clavijo se hubiesen desplazado con urgencia a Madrid para explicarle a García Egea, a Casado o al propio José Manuel Soria lo relevantes que eran aquellos dos cabildos insulares.

Así las cosas, son días para pasar por el tamiz de los intereses muchas de las cosas que se van contando. De los intereses de CC por sobrevivir, ahora con el Cabildo de Tenerife como su Numancia su particular. Y de los intereses de algunos en el PP por perpetuarlo como la mula de carga de Coalición.