Franco sigue vivo
No deja de resultar paradójica la sensación de que Franco sigue vivo ahora que se conmemoran los 50 años de su muerte física, el 20 ... de noviembre de 1975.
Está vivo en esos diputados que defienden en el templo de la democracia y de la soberanía popular que en la dictadura se vivía mejor que ahora. Sigue vivo en esos jóvenes que marchan por las calles de media España cantando el 'Cara al Sol' y con el brazo en alto y extendido.
También lo está en esas redes sociales plagadas de perfiles que solo vomitan odio e intolerancia contra quienes, trasnochadamente, son tildados de comunistas o masones como si esos calificativos fueran el peor de los insultos. Y sigue vivo, igualmente, en todos aquellos, incluso algunos historiadores, que ahora quieren reescribir el pasado y blanquear 40 años de falta de libertades y opresión por parte de un sistema ilegítimo.
No es normal que 50 años después de una convivencia pacifica y democrática haya una parte importante de los españoles que siga defendiendo un régimen que dejaba fuera a la mitad de sus compatriotas, que no trataba por igual a sus mujeres o que condenaba en función de las ideas o de la orientación sexual.
Siempre he defendido las virtudes de la transición que nos permitió pasar de la dictadura a la democracia, pero 50 años después cada vez se dejan ver más las costuras de aquel proceso, que, visto lo visto, tampoco ha sido tan modélico. Algo hemos hecho mal.
Así las cosas, un aniversario tan simbólico como el que ya se aproxima se antoja una ocasión ideal para una reflexión profunda. Hay que renovar los cimientos de nuestra endeble democracia y enterrar de una vez por todas a Franco.
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