Sin garantía de eficacia

Está por ver qué apoyos adicionales consigue para la convalidación del decreto-ley

Editorial -
EDITORIAL -

Como en los tiempos del estado de alarma, el presidente Pedro Sánchez compareció ayer en Moncloa para anunciar las medidas aprobadas en el Consejo de Ministros extraordinario, un paquete de medidas orientado a mitigar los estragos económicos derivados de la guerra en Ucrania. A falta de ver letra pequeña en el Boletín Oficial del Estado, la primera impresión es la de un presidente que busca, por encima de otras consideraciones prácticas, un salvavidas ante el descalabro electoral de la izquierda en las elecciones andaluzas del pasado domingo.

Es el caso de medidas bien intencionadas en el corto plazo, como la ayuda directa de 200 euros para las personas con las rentas más bajas o sujetas al Ingreso Mínimo Vital, pero que no dan respuesta a esos perceptores si la inflación se prolonga en el tiempo, como ya apuntan todas las previsiones, tanto desde el sector público como el privado. Lo mismo cabe decir de prorrogar hasta final de año el descuento a los carburantes, a sabiendas de que la realidad del mercado ha reducido a cero esa pretendida ayuda al conductor, por cuanto la subida de precios ha sido muy superior e igualmente tiende a mantenerse. Ytampoco hay garantías de que el anunciado gravamen adicional a las empresas energéticas vaya a redundar en beneficio directo para el consumidor:lo será en todo caso para la Administración por la vía recaudatoria, con el riesgo de que eléctricas y petroleras repercutan ese coste fiscal extra en el precio de sus servicios.

Siendo todo eso preocupante, lo es tanto o más la sensación que dejó ayer Pedro Sánchez de un gobernante con una mayoría absoluta amplísima, cuando la realidad es bien diferente. Hasta el inicio del Consejo de Ministros hubo notables tensiones entre socialistas y Unidas Podemos sobre el paquete de medidas y su alcance, y habrá que ver si el bloque más a la izquierda se siente satisfecho con lo aprobado. Como también está por ver qué apoyos adicionales consigue para la convalidación del decreto-ley, porque el talante exhibido ayer por Sánchez no facilita el entendimiento con el principal partido de la oposición y tampoco con el resto del arco parlamentario. Un presidente que presume de tener enemigos políticos, económicos y mediáticos pero no garantiza sus aliados no es precisamente garantía de firmeza en tiempos, como estos, de incertidumbre y, por tanto, de consensos.