Primera plana

Ganan las casas de apuestas

14/12/2019

En Santa Brígida acaban de abrir una de esas casas de apuestas que invaden los barrios y núcleos urbanos del país, y le llaman la nueva heroína de la juventud no sin cierto aroma a la España quinqui o a ese País Vasco en el que durante los años duros de ETA se dice que se expandió y el Estado abrió la mano a la venta de las drogas para evitar que los jóvenes se enrolaran en la banda terrorista. El negocio del que hablo está en pleno centro satauteño, justo delante de la explanada del mamotreto que hipoteca el futuro de la villa y del que, por cierto, la planta que sobrevuela hay que quitarla para al menos recuperar las vistas, prime la peatonalización horizontal en la milla de oro y, por supuesto, se minimice el daño e impacto. Mientras el fin de semana los niños juegan en la calle Tenderete, a apenas 50 metros está este local que tienta a la adolescencia a entrar en una espiral de adicción y dejación de responsabilidades. Mientras se gastan los cuartos, sus padres y madres estarán en el mejor de los casos esperando en su casa o desviviéndose sobre cómo encarar el problema. Y menciono un municipio de medianías donde la vida, de alguna manera, se lleva con otro ritmo. Cómo será en la vorágine de las ciudades.

«Cuántos hombres hechos y derechos (y digo hombres por la sociedad de la época) se echarían con el tiempo a perder porque sus padres los llevaron siendo niños a las barras de los bares donde imperaba la cerveza y el olor a tabaco en un ambiente de falsa hombría»

Si el aumento del impuesto del 10% al 15% ya era de por sí una tirita en Canarias para empezar a afrontar el universo de las casas de apuestas, el Parlamento invocando el apaño de la sacrosanta unanimidad lo deja finalmente en un 12%. Vamos, una subida irrisoria para este ámbito que mucho jugo tiene en cuanto que están aflorando las casas de apuestas como setas.

Hay que tomar decisiones, con o sin unanimidad. Han ganado las casas de apuestas que enseguida buscarán la manera de repercutir dicha subida precisamente a los usuarios a los que la Cámara debería con todos los esfuerzos evitarles que entraran en esta dinámica de ludopatía tan pronto en la trayectoria vital. Cuántos hombres hechos y derechos (y digo hombres por la sociedad de la época) se echarían con el tiempo a perder porque sus padres los llevaron siendo niños a las barras de los bares donde imperaba la cerveza y el olor a tabaco en un ambiente de falsa hombría. Eso ocurría también en las islas y hasta prácticamente el otro día. En fin, el drama que se está generando en los hogares a cuenta de las casas de apuestas persistirá sin sobresalto alguno mientras en el Parlamento los diputados creerán que con este mínimo gesto ya pueden pasar página y dedicarse a otras materias. Gracias que en Santa Brígida aún la juventud pasa las tardes en las canchas de baloncesto del colegio que, a su vez, linda con ese mamotreto en el que algunos aguardan frotándose las manos para otros negocios a costa de cargarse la identidad del pueblo. Menuda sociedad estamos creando.