Por si le interesa

Faltan políticos de Estado

26/12/2018

Gaumet Florido

Semanas atrás tuvimos la oportunidad de escuchar en persona algunas reflexiones del político socialista Ramón Jáuregui sobre la situación política actual que se vive en España y, en particular, sobre la amenaza secesionista de Cataluña. Ahora ocupa escaño de eurodiputado por el PSOE en el Parlamento Europeo, pero antes fue secretario general de UGT, en Guipúzcoa primero y en Euskadi después, teniente de alcalde del ayuntamiento de San Sebastián, diputado en el Parlamento vasco, delegado del Gobierno en esa comunidad, vice-lehendakari primero y luego consejero de Justicia, secretario general del PSOE de Euskadi, diputado en el Parlamento nacional y ministro de Presidencia del Gobierno de España en tiempos de Zapatero.

Los tres (Sánchez, Casado y Rivera) han llegado a las más altas cotas del Estado casi recién salidos del cascarón y se hace evidente que España se les queda grande.

Aunque a buen seguro uno coloque su nombre en Twitter y no tarden en despacharle con una ristra de insultos y desprecios, tan propios de una sociedad donde se rinde culto a la ignorancia y a la banalidad, su currículum a mí me genera garantía de experiencia y de criterio para opinar con cierto fundamento. Y Jáuregui, respecto al órdago catalán, habló, entre otras cosas, de la necesidad de apostar por el diálogo, pero no por el del paripé, el de la foto en instagram, sino por un diálogo real que implica cesiones por ambas partes, con límites claros, claro está, pero con amplitud de miras. Y también se refirió a otra clave cada vez más olvidada, la lealtad al Estado. En otras palabras, que no se debe bajar a la arena de la lucha política partidista aquellas cuestiones que afecten a la estabilidad del país.

Vistas las reacciones de PP y Ciudadanos a los últimos pasos dados por el Gobierno central respecto a Cataluña, está claro que Pablo Casado y Albert Rivera se sitúan a años luz de los planteamientos que defiende Jáuregui. Ni entienden que en un conflicto así, su deriva solo conduce a debilitar al Gobierno y al Estado, que da imagen de división. Pero en cuanto uno consulta los currículos de ambos y el del propio Sánchez entiende lo que está pasando. Los tres han llegado a las más altas cotas del Estado casi recién salidos del cascarón y se hace evidente que España se les queda grande. Nos faltan políticos de Estado. Un segunda fila como Jáuregui les hace sombra.