Primera plana

Experiencias del derbi canario

09/09/2019

Confieso que nunca había estado en el Heliodoro Rodríguez López. Y no hay mejor oportunidad de verlo a cuenta de un partido entre el Club Deportivo Tenerife y la Unión Deportiva Las Palmas. La primera impresión es que recuerda enseguida a los estadios de fútbol de antes, a una historia de romanticismo que se cargó cuando el negocio del balompié se desmadró. Es imposible no acordarte del Insular. Un recinto metido en medio de la ciudad al que buena parte de la afición acude paseando y los estancos y bares de la zona tienen nombres relacionados con el club o el nombre de las gradas. Se respira esencia de fútbol. Conserva un efecto bombonera que, con independencia de la remodelación que tuvo el recinto, es fácil entender que al Real Madrid se le escapara en Tenerife la liga dos años consecutivos en la última jornada. Fue la maldición de los madridistas en la década de los años noventa. Es ese aroma de fútbol tan preciado que nada vale con tener unas instalaciones de lo más modernas si luego corres el riesgo de perder la especial conexión entre la afición y el equipo. En Siete Palmas hasta la retirada de las pistas de atletismo (que costó lo suyo) no hubo manera y aún así no llegamos a lo que fue el Insular. Es una tarea pendiente que está por ver si tiene solución en cuanto que las arengas se pierden en medio del barranco salvo que haya lleno en el graderío.

La convivencia entre las aficiones fue correcta. Y espero que algún día se normalice por completo que unos y otros compartan asiento como sucede en el derbi vasco entre el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad. Será la mejor forma de crear conciencia canaria. Y, de paso, crearse simpatías mutuas en vez de mantener rivalidades que no conducen a nada salvo a la división.

El juego en sí fue poca cosa. Un encuentro mediocre cuyo resultado final refleja perfectamente lo que fue. Eso sí, dos equipos que desprendieron que, por ahora, pinta que uno y otro pueden pasarlo mal para asegurarse conservar la posición en la Segunda División. Fue mejor el ambiente previo que el partido mismo. Esperemos que pronto el derbi canario sea en la máxima categoría. Sin embargo, el horizonte en ese sentido no es prometedor. Si la Unión Deportiva Las Palmas y el Club Deportivo Tenerife regresan a la Primera División, ganarán las islas en protagonismo. En fin, que darse un salto a Tenerife con motivo del derbi canario es un buen plan. El resultado es, en cierta medida, lo de menos. Y los que añoren el Insular tendrán que digerir la pena de una mudanza que solo fue provocada por unos políticos espoleados por la riqueza ficticia que estalló poco después con la burbuja inmobiliaria. No había necesidad. Pero a lo hecho, pecho. Será esta una temporada complicada.