Editorial

Éxito de ‘Cumbre de mi Gran Canaria’

13/10/2019

La sociedad grancanaria, y toda Canarias en general, cerró filas con la isla en agosto cuando el encadenamiento de varios incendios produjo cuantiosos daños medioambientales y obligó a la evacuación de miles de personas, en un operativo sin precedentes. El pasado viernes, esa muestra de solidaridad se repitió en el Gran Canaria Arena, donde el espectáculo Cumbre de mi Gran Canaria cosechó un éxito arrollador, con la venta de todo el aforo (unas 6.000 entradas) y la participación de artistas de las ocho islas.

La emoción vivida el viernes en el Gran Canaria Arena queda para siempre en el recuerdo

La iniciativa del Cabildo y los diez municipios afectados por aquella sucesión de incendios movió cifras que hablan por sí solas de sus dimensiones, con dos centenares de participantes y otros tantos de voluntarios para ayudar a que todo saliera -como así ocurrió- a la perfección. La totalidad del dinero recaudado irá a paliar los daños producidos por el fuego pero, más allá de esa aportaciones, el espectáculo sirvió para consolidar un mensaje que no puede caer en el olvido: las zonas de medianías y la Cumbre no pueden quedar en el olvido en una isla que tiene en la capital y el Sur sus dos polos económicos y, en gran media, residenciales. En esa línea están encaminados los planes lanzados desde las administraciones tras los sucesos de agosto, y en esa senda deben ir también las acciones de los particulares que quieran contribuir a ese reequilibrio insular tan necesario para evitar el despoblamiento de los municipios del centro de Gran Canaria.

La emoción vivida el viernes en el Gran Canaria Arena queda para siempre en el recuerdo. El Cabildo, los ayuntamientos, los artistas participantes, las empresas colaboradoras y los voluntarios se han ganado a pulso la felicitación. Tanto por el éxito sobre el escenario y en la organización como por la capacidad de implicar a la ciudadanía. Más aún cuando el beneficio va íntegramente a las zonas afectadas y no se deja margen para hacer negocio de la necesidad. Por eso, desde el primer momento los representantes de los municipios afectados secundaron la iniciativa de Cumbre de mi Gran Canaria y aparcaron otras donde se confundía interesadamente lo público y lo privado.

Negar el éxito el espectáculo y el acierto de sus promotores es como condenar al olvido a quienes en agosto vivieron inmersos en la zozobra. Porque no vale con decir una vez «Nunca más» al fuego y luego desinteresarse por los afectados; es preferible decir siempre, alto y claro, como el viernes, que estamos con la Cumbre de Gran Canaria.