Primera plana

Europa, la urna olvidada

17/05/2019

La encuesta de Metroscopia que publica hoy CANARIAS7 confirma la ola socialista y la fractura sociológica de la derecha desde que emergiera Vox; volviendo así a un arco parlamentario similar al de la década de los años ochenta. Las elecciones europeas (circunscripción única y sin barrera electoral) son idóneas para ejercer de termómetro de cómo está el país. Y el sondeo arroja lo siguiente: PSOE 18, Podemos 8, PP 11, Ciudadanos 9 y Vox 4. A lo que hay que sumarle, para completar, los cuatro escaños del soberanismo catalán que serviría para cerrar el círculo del gran problema político que tiene España: el territorial.

Hace apenas una década éramos aquí los más europeístas con respecto al resto de socios comunitarios. La Unión Europea funcionaba a modo de cajero automático que daba dinero sin fondo para lo que hiciera falta. Se podría incuso tachar de derroche toda aquella propaganda que llegaba a los colegios e institutos en forma de llavero y bolígrafos que, por lo que se ve, en los más jóvenes no ha calado. La crisis de la deuda soberana puso las cosas en su sitio: este club es desigual y concurre una brecha entre el norte y el sur.

Para las generaciones nacidas en el franquismo, incorporarse al proyecto comunitario era lo más. Fue como lograr el sello de autenticidad democrática que se anhelaba para igualarnos a los grandes países. Ese relato, como el del Estado del Bienestar, se quebró. No da para oxigenar a los más jóvenes de cara a estimularlos en el sueño europeo. Con esta antesala, a dar gracias que los comicios europeos coincidan con las municipales, cabildos y autonómicas para mantener un nivel digno de participación.

Eso sí, en esta campaña electoral el 26M apenas se habla de Europa. Lo que denota que la ciudadanía sigue prefiriendo los temas que conciernen a su municipio y comunidades antes que caer en la tentación de confrontar discursos con los tecnócratas instalados en Bruselas que desdeñan la soberanía nacional. Con los números que ofrece Metroscopia, el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar (que en 2009 fue cabeza de lista del PSOE) repetiría siendo entonces su tercer mandato y sería la voz canaria allá. El popular Gabriel Mato se quedaría fuera. La catarsis europea es evidente. Se acabó el entusiasmo social por una arquitectura institucional muy alejada de lo cotidiano. Europa persistirá en su función de fuente de noticias en los próximos años que marquen la agenda política, pero serán malas. Desde la Gran Recesión de 2008 la inercia de la deriva continental es un hecho que nadie sabe sortear. En el pulso entre Londres y Bruselas solo hay un aperitivo de otros por venir. Por no olvidar el sufrimiento del pueblo griego ante la incomprensión de la Alemania de Angela Merkel que ya convive con la realidad de la ultraderecha en el sistema, al igual que Francia y otros países. De la construcción europea queda poca cosa. La desconexión empezó hace tiempo.