Editorial

España es mucho más que Cataluña

15/12/2019

Tras la habitual ronda de consultas, el rey Felipe VI propuso el pasado miércoles a Pedro Sánchez como candidato a la investidura. Lo hizo después de que, en teoría, tanto el dirigente socialista como los de otras formaciones, diesen mínimas garantías de que pueden conseguir los apoyos precisos. Sin embargo, las reservas son máximas, tanto por el hecho de que no hay fecha aún para la celebración del debate de investidura en el Congreso, como porque Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), que tendría en su mano los votos decisivos, ni siquiera acudió a las consultas con el monarca.

«Sánchez se reunirá con Casado y Arrimadas pero ya eligió socio: Unidas Podemos»

Tras aceptar el encargo del rey, Pedro Sánchez anunció una ronda de entrevistas en la que incluye al presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y a la líder interina de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Unos encuentros que encajan en la lógica democrática, máxime cuando no hay mayoría parlamentaria, pero que llegan tarde, porque Sánchez ya eligió aliado para gobernar: Unidas Podemos. También avanzó Sánchez que mantendría contactos telefónicos con los presidentes autonómicos, una ronda que le sirve para justificar que ahora sí hablé con el presidente catalán, a cuyas llamadas no atendió cuando los graves incidentes en Barcelona y otros puntos de Cataluña tras conocerse la sentencia del ‘procés’. Si tenemos en cuenta que los presidentes autonómicos no votan en la investidura, solo cabe concluir que estamos ante una operación de estética política.

A la espera de ver qué deparan los encuentros con el PP y Ciudadanos, no está de más recordar que Sánchez tiene el encargo de resolver la gobernabilidad de España y no solo de desatascar el “conflicto catalán”. Siendo como es de gran importancia esta última cuestión, no es de recibo que todo parezca girar en torno a cómo seducir a ERC. De hecho, la preponderancia de Cataluña en el debate político en los últimos meses explica en gran medida la proliferación de partidos de ámbito provincial, autonómico e incluso estatal que reclaman atención para otros puntos de España o que alertan de los riesgos de quebrar la unidad del país y la cohesión territorial para satisfacer a los soberanistas catalanes.

Ya puestos en esa dinámica, Canarias también puede hacer valer que su Estatuto de Autonómico y su ley económica del REF siguen esperando por su desarrollo. Como también que el reconocimiento del hecho insular en la Constitución está por debajo de lo que la Unión Europea recoge en su tratado para las regiones ultraperiféricas.