Café para todos

España depende de un preso

04/12/2019

Los líderes de los principales sindicatos de España, Pepe Álvarez de UGT y Unai Sordo de CC OO, visitaron recientemente en la cárcel de Lledoners a Oriol Junqueras para suplicarle que apoyara el pacto que han cerrado socialistas y podemitas. La situación en el país es tan caótica, que hay que ir a arrastrarse a una prisión para limpiarle los zapatos a un condenado a 13 años de prisión por sedición.

La fórmula de pactos de Sánchez lleva a situaciones tan rocambolescas como estas. Los líderes sindicales, que son más chiringuitos subvencionados que sindicatos, no tienen ningún reparo en ir a acurrucar al preso. Es más, Pepe Álvarez le ha ido a visitar ya en numerosas ocasiones. Por allí también se ha pasado el futuro vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, cuando fue también a cantarle una nana y de paso, convencerlo para que apoyara los presupuestos pactados con el PSOE en el 2018.

Estas visitas evidencian el poder que les ha otorgado Sánchez a los independentistas catalanes. Que una de las principales potencias de la Unión Europea como es España, viva una situación de bloqueo porque un preso se lo está pasando en grande manejando los tiempos es de una gravedad y de una irresponsabilidad tremenda.

«Un Gobierno de España negociado en la cárcel por los mismos que intentaron destruirla»

Y en esa irresponsabilidad, además de los socialistas, que se han rendido a los deseos de su secretario general, también juega un papel fundamental el Partido Popular, Ciudadanos y Vox. A estas alturas de la película ya tendrían que haber cerrado una reunión con Sánchez para intentar formular una alternativa seria y sin exigencias.

Pablo Iglesias ya ha dejado claro en multitud de ocasiones que es partidario de un referéndum en Cataluña, y de ahí que esta negociación con ERC siga adelante. No es por Sánchez, es por Podemos. Un Gobierno de España negociado en la cárcel por los mismos que intentaron destruirla. Es una película de terror que empieza a dar miedo real. La memoria en política es tan corta como débil. La cantidad de salvajadas que han dicho -y hecho- los futuros socios catalanes del PSOE es tan alarmante, que el simple hecho de negociar algo con ellos es un insulto a millones de españoles. Pero así es el nuevo socialismo de Sánchez. ¿Y los socialistas críticos? Dicen que esperando en la bajadita.