OPINIÓN

Entre Ramírez y Jémez

14/03/2018

Casi siempre la disciplina y el respeto de tus jugadores y la afición se consigue con el silencio y si acaso con las palabras justas. Menos es más. Pero si sobrerreacciones es que lo estás haciendo mal como entrenador de la Unión Deportiva, al igual que le ha ocurrido al resto de antecesores este curso, y que te supera claramente la situación. Dijo Paco Jémez: «Es para que nos echen a todos». Si es así, que con lo visto el domingo en el recinto se Siete Palmas ya no hay duda, es problema es otro y de mayor envergadura. Si hay que despedir al cuerpo técnico y a toda la plantilla es que el error procede de otra parte. Dicho de otra manera, si todos los alumnos suspenden la problemática ya no es de ellos sino del profesor que es el que lo está haciendo fatal.

«Ojalá Ramírez haya tomado nota para ejecutar los ajustes precisos en los cuadros directivos de la entidad amarilla. De lo contrario, el infierno deportivo será largo. Un empresario debe siempre rodearse de los mejores».

A este paso Jémez no salvará al equipo amarrillo del descenso. Pero sus peculiares formas, su vestimenta de sargento al aterrizar en el aeropuerto y no hacer gala de ninguna humildad le permitirá a Miguel Ángel Ramírez salir airoso del foco de presión social. Sin embargo, si Ramírez no hace nada con su guardia pretoriana la próxima campaña será más de lo mismo. Claro está, militando en la Segunda División. Porque el desastre actual procede de la falta de planificación. Del pensar que un entrenador se puede sustituir por otro sin más. Y eso denota una incompetencia que no reconoce y retiene el talento. Y, de largo, Quique Setién era valioso. A saber cuándo contaremos con un perfil semejante en el banquillo. Pero a Setién le tenían envidia. Celos y una falsa grandeza engendrada en el círculo cercano a Ramírez y que este no supo detectar, por lo que él también es responsable de lo que está sucediendo. Prueba de ello es que a Jémez le han dejado hacer y deshacer en las bajas y los fichajes del mercado de invierno, lo que es la prueba patente de que era razonable lo que Setién pedía en su momento. Ojalá Ramírez haya tomado nota para ejecutar los ajustes precisos en los cuadros directivos de la entidad amarilla. De lo contrario, el infierno deportivo será largo. Un empresario debe siempre rodearse de los mejores.

La tarde del domingo en el Estadio de Gran Canaria fue para olvidar. Un partido malo y tremendamente aburrido propio de la insignificancia. Una alineación desconocida para los que nos acostumbramos hasta hace no mucho a que la Unión Deportiva Las Palmas tuviera como espina dorsal a jugadores como Roque Mesa, Jonathan Viera y, en su primer ciclo, Vitolo. Nada que ver con el horizonte que se barrunta.