Desde mi sofá

Entre bulos y esclavos

30/03/2020

Victoriano S. Álamo

De aquellos barros vienen estos lodos. Este viejo refrán resume estupendamente una de las realidades que, un día sí y otro también durante esta pandemia, denuncian los responsables de las principales administraciones públicas de este país. Se trata de la proliferación de bulos sobre esta realidad inimaginable que nos ha tocado vivir.

«El mejor antídoto contra los bulos consiste en seguir la prensa escrita, la radio y los informativos televisivos».

Están recogiendo lo que ellos mismos han sembrado. Incluso, sin darse cuenta, cada día siguen fertilizando el terreno para que se propague este mal. En las peticiones diarias desde la Moncloa y desde el ejecutivo autonómico canario no han sido capaces de explicarle a la población que la mejor forma de no verse contaminado por estos bulos es recurriendo a los medios de comunicación tradicionales, es decir, prensa escrita (en papel y online), radio y televisión. Han olvidado, desde hace mucho tiempo, que la mejor información es la que ha pasado previamente por las manos de un profesional, con nombre y apellidos, que se ha preocupado de verificarla y que intenta, con mayor o menor fortuna, hacerla llegar en las mejores condiciones a la ciudadanía. Al contrario, lo único que se ha dicho en las comparecencias públicas es que se informen en los canales oficiales que tienen su espacio en las redes sociales. Parecen ignorar (o no, que sería lo más grave), que en esa selva no todo el mundo sabe cómo manejarse y que, volviendo al refranero, se mezclan con facilidad churras con merinas. De ahí que cada vez sea más habitual que alguien te cuente una cosa y cuando le preguntas que quién se lo ha dicho o dónde lo ha leído su respuesta sea: «en facebook» o «en twitter». Se ha perdido la perspectiva y se ha olvidado que esas redes sociales son multinacionales norteamericanas, que en el caso de la primera ha vendido los datos personales de sus clientes al mejor postor, y donde todo el mundo pone lo que le da la gana, que se venden como un espacio de libertad, un lugar cool y de desarrollo, y que lo único que están es convirtiendo a la ciudadanía en esclavos.

En su comparecencia del pasado sábado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, explicó que los medios de comunicación pueden seguir ejerciendo porque son vitales para el Estado. Es un paso. El siguiente es invitar cada día a la población para que los sigan.