...y los gatos tocaron el piano

En orden inverso

09/06/2019

Cualquier acto, gesto, representación visual, manifestación oral o escrita, práctica o comportamiento basado en la idea de que una persona o grupo de personas es inferior por razón de su sexo, en el ámbito público o privado, en línea o en la vida real» es sexismo. Es la definición que los 47 países que forman parte del Consejo de Europa han consensuado y, por tanto, la primera definición internacional del machismo, al que se liga a las violencias contra las mujeres y las niñas.

Se aprobó el pasado mayo, cuando estábamos en España inmersos en la segunda campaña electoral, y representa una toma de conciencia por parte de Europa de un problema global. Cabe destacar, asimismo, que el Consejo de Europa aprobó un documento en el que se proponen recomendaciones para luchar contra el sexismo, entre ellas, la revisión «sistemática» del lenguaje inclusivo en las leyes.

La Constitución española es una de las normas que debe verse afectada por esta recomendación con independencia de lo que sostenga la Real Academia de la Lengua (RAE), algún escritor de best-sellers, o los opinadores naftalizados.

Además, sugiere la imposición de «sanciones no penales». Incumplir la ley de Igualdad sale gratis; por eso, ni las propias instituciones públicas la acatan. Ahora el Consejo de Europa pide, por ejemplo, retirar el apoyo financiero. Justo lo que se le pidió a los cabildos de las dos capitales canarias que subvencionaban el concierto del tal Maluma. Recordemos que una parte de la ciudadanía se mostró indignada, al considerarlo, erróneamente, «censura».

Los medios de comunicación tampoco salen indemnes, porque contribuyen a «tolerar y banalizar» el sexismo. Se ha avanzado bastante, gracias especialmente al movimiento de Las Periodistas Paramos. En Canarias, los periódicos ya no publican anuncios de prostitución con sus consiguientes imágenes explícitas en las que se vende el cuerpo de las mujeres.

Aun así, somos la comunidad con más mujeres asesinadas por violencia machista en lo que va de año. Queda mucho camino por recorrer y muchas mujeres a las que atraer y sumar. De hecho, un estudio del Instituto de la Mujer señala que la conciencia feminista depende de la clase social. De hecho, se considera «muy feminista» el 39% de las mujeres de la clase baja, el 53,3% de las de clase media y el 57,4% de las de clase alta, justo en orden inverso a como se necesita tener conciencia. Es el gran reto el que tenemos por delante.