Opinión

El vuelco electoral

06/08/2018

Los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apuntan a un posible retorno del bipartidismo. Sí, es claro, la primera lectura es el vuelco electoral a favor de Pedro Sánchez que sitúa al PSOE como primera fuerza (29,9%) a costa de Podemos (15,6%). Pero al tiempo el empate entre PP y Ciudadanos (20,4%) deja entrever que Albert Rivera tiene un serio problema con Pablo Casado y que si la economía acompaña no es descabellado pensar que los dos partidos tradicionales (PSOE y PP) puedan ir separándose paulatinamente de los denominados emergentes (Podemos y Ciudadanos).

Las publicaciones del CIS es de lo mejorcito que tenemos demoscópicamente, principalmente por el número de entrevistas. Y, por supuesto, como toda encuesta, tiene su cocina porque es imprescindible hacerla (depurar los datos en bruto) no por otra cosa. Cuestión distinta es que el barómetro que hoy señala una tendencia mañana pueda indicar la contraria, recordemos que el mismo CIS (con el PP en La Moncloa) retrató no hace mucho que Podemos se colocaba como primer partido nacional. Dicho de otra manera, no es atribuible el resultado de este barómetro a que el nuevo presidente del CIS sea José Félix Tezanos que es un sociólogo de larga reputación y que está perfectamente a la altura de otros antecesores en el cargo como Fernando Vallespín (politólogo y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid) o Belén Barreiro. Lo que sí fue un error es que Tezanos mantuviera por unos días su voluntad de presidir el CIS y a la vez estar en la dirección federal del PSOE. Ser presidente del CIS no es ser ministro, diputado o alcalde. Y al que tenga mando en plaza le ocurre lo mismo que a otros cargos como el Defensor del Pueblo, cuyo titular debe salvaguardar una especial independencia. Tezanos tardó entonces en reaccionar y ahora otros le pasan factura para desacreditar su tarea.

No creo que se vaya a producir un retorno inmediato al bipartidismo tal como lo conocimos. Pero el efecto de la moción de censura, la renovación del PP y la elevada confrontación que se atisba entre Ferraz y Génova (al estilo del primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2008) facilitará que se concentre el voto en ambas siglas y que los partidos emergentes enfríen sus posibles. A todas luces, este escenario favorece que se adelanten los comicios en Andalucía e incluso se especule hacerlo también inmediatamente después a escala nacional. Tanta disputa en proceso de primarias entre Sánchez y Susana Díaz para ahora necesitarse mutuamente no solo a nivel de partido sino asimismo en el ámbito institucional. Por eso Casado tendrá que elevar el discurso a modo de denuncia para arrinconar a Ciudadanos y, en fin, pretender seguir de cerca a Sánchez. Son los usos de siempre.