Primera plana

El veto a Pablo Iglesias

20/07/2019

Si vetas al líder de un partido del que pretendes que te preste sus escaños para investirte como presidente, has roto entonces los puentes por completo. Si atacas al jefe de filas, lo haces a la organización al completo. Es una jugada del ajedrez político, la de Pedro Sánchez contra Podemos, tan clásica como burda. ¿Qué sentido tendría que Pablo Iglesias dijese ahora que con Sánchez en La Moncloa ni hablar? Ninguno. Pues lo mismo sucede con el veto de Sánchez a Iglesias. Sin embargo, este ha renunciado en aras de facilitar una coalición de izquierdas en el poder.

La táctica del PSOE ha sido por último arrinconar a Podemos. Retornar a un pasado supuestamente idílico en el que el PSOE represente prácticamente a toda la izquierda y si acaso hubiese un partido residual a su izquierda al estilo de IU con Gaspar Llamazares. Y poco más. En el archipiélago lo vimos hace poco cuando el PSOE trató de laminar en Gran Canaria a Nueva Canarias a cuenta de las alianzas variopintas en Telde y Santa Lucía que el PSOE intentó con las derechas, por no citar el caso de Teror y, sobre todo, Arucas donde el socialismo pudo ahí pactar con diversas opciones y se decantó por el PP. No fue casualidad. Como tampoco lo es ahora lo que acontece en Madrid.

«Vamos encaminados a un sistema de partidos con tres siglas importantes a nivel nacional tanto en la orilla ideológica de la derecha como el de la izquierda»

Las elecciones generales en noviembre son una oportunidad para el PP y Ciudadanos (que seguramente concurrirán juntos al Senado para hacerse con la mayoría absoluta en la Cámara Alta) al tiempo que abre una guerra dentro de la izquierda que a saber si tiene sus repercusiones en el resto del país. A fin de cuentas, no es normal que en el ámbito estatal se suscriban acuerdos en municipios (salvo en Gran Canaria) y comunidades autónomas entre el PSOE y las diversas izquierdas y luego, a la hora de la verdad, se ejecute un veto al máximo representante de Podemos. Es decir, gustará o no que Iglesias esté en La Moncloa, pero es congruente que participe del Gabinete si quieres que Podemos te apoye. Nada raro en otras latitudes europeas. Otra cosa es el temor fundado a que Iglesias desbanque en protagonismo a Sánchez.

Vamos encaminados a un sistema de partidos con tres siglas importantes a nivel nacional tanto en la orilla ideológica de la derecha como el de la izquierda. Bienvenidos al multipartidismo donde las reglas no son las de antaño. Y lo más seguro es que en los comicios generales de noviembre no se resuelva el sudoku de la gobernabilidad. El PSOE no obtendrá mayoría absoluta. Y puede que las derechas se rearmen. La táctica de Ferraz de dinamitar a tus socios potenciales no tiene sentido, salvo que hayan llamado a Gran Canaria y le hayan ofrecido una teoría que, por otra parte, recientemente fracasó. De hecho, el Gobierno en las islas de la izquierda plural con acento canario estuvo a punto de quebrarse. Aunque, bien mirado, en La Moncloa estarán a otra cosa.