La arista

El último fracaso de Clavijo y Soria

22/06/2019

Si alguien en el PP ha demostrado coherencia es Asier Antona. En las negociaciones de la derecha para conformar un gobierno con CC no fue la ambición personal lo que lo movió, argumento de Coalición Canaria, sino mantener intacta su independencia y autoridad como presidente del PP frente a la oscura alianza entre Fernando Clavijo y José Manuel Soria para colocarse en el centro del poder regional.

Los agentes de Coalición Canaria, políticos, mediáticos y empresariales, tratan de buscar una cabeza de turco para explicar el estrepitoso fracaso del pacto de derechas. Han usado como diana a Asier Antona, pero las responsabilidades deben buscarlas en los intereses de quien dijo que se apartaba de la política y ha seguido en ella, ahora en los laberintos de la trastienda.

José Manuel Soria es el político al uso del PP, el que se labra el futuro desde la barrera. El hombre que no se somete al criterio de las urnas, pero quiere ser más poderoso que la democracia. Hasta el pasado jueves su estrategia le funcionó y sus intereses han fructificado al calor de su amistad con Clavijo.

Siendo ministro trabó con Clavijo una estrecha y fructífera relación. Amasó y alimentó con Clavijo su odio a Paulino Rivero. El expresidente de Canarias, lo conocía perfectamente y sabía de sus intenciones. Lo echó de Canarias haciendo fracasar todos sus iniciativas en las islas, entre ellas el de las prospecciones petrolíferas de Repsol.

En ese pacto de intereses mutuos Soria colocó a Clavijo en la escena nacional. Cuando cayó en desgracia por los papeles de Panamá dijo que dejaba la política, pero en la sombra, y a través de sus peones en el PP, entre ellos la todopoderosa María Australia Navarro, siguió ejerciendo su poder mientras Clavijo formaba parte de su entramado. «El líder de los populares canarios ha tenido que tragar muchos sapos para mantener alejado a Soria y sostener su independencia política, incluso de sus propios compañeros de equipo»

La nueva posición de Antona, que gana las primarias en Canarias y se hace con la presidencia, no estaba en sus cálculos. El nuevo líder de los populares quiere pasar página, aunque sufre, en silencio, los embates de Soria y de paso los desprecios de Clavijo que lo trata como un medianero. Su primer gran acto de desobediencia lo protagoniza en febrero de 2017 al negarse a entrar en el Gobierno de Clavijo después de la vergonzosa ruptura con el PSOE de Patricia Hernández.

El líder de los populares canarios ha tenido que tragar muchos sapos para mantener alejado a Soria y sostener su independencia política, incluso de sus propios compañeros de equipo. Volvió a actuar en contra de los intereses de Soria cuando apostó directamente por Soraya Sáenz de Santamaría. Ya en estas negociaciones para la constitución de un gobierno en Canarias no atendió a sus presiones cuando trató de que fuera un figurín en la presidencia del Gobierno en manos de Fernando Clavijo, que se atribuía el poder en la sombra. La prueba de la falta de control de Soria sobre Antona es la carta abierta que el ex ministro publicó en un medio local pidiendo un pacto del PP con Clavijo.

Este jueves Antona se volvió a negar a pasar por la última jugada de Soria y Clavijo. Trataron de humillarlo dejándolo fuera de los acuerdos, colocando en el pacto como presidenta del Gobierno a Australia Navarro, el peón principal y más importante de Soria en el PP canario. El ex ministro y ahora empresario lobbista no ha cortado a la hora de conspirar con Coalición Canaria contra Antona, colocando al PP como peón de Clavijo, a su exclusivo servicio para salvar sus intereses privados.

Soria no ha dejado de ser Soria, ni el régimen ha dejado de serlo incluso en los momentos de debilidad. La soberbia y la impunidad con la que se han amañado desde la Presidencia del Gobierno en estos últimos cuatro años intereses al calor del dinero público y la práctica del clientelismo no tiene parangón.

Pero la democracia es así, termina pasando factura a los vividores, a los que usan en la oscuridad un poder que nadie le ha otorgado, a los poderes de secretos, inconfesables, los que nada tienen que ver con el interés público. El jueves hubo crujir de dientes y lágrimas en muchos despachos de esta comunidad pero una vez se la secaron, con todo perdido, siguieron conspirando, tratando de enfangar un pacto que se lleva por delante todo un régimen y que deja con el culo al aire a muchos de sus vividores.