Primera plana

El reto de Darias

18/01/2020

Ha sido la primera semana de Carolina Darias como ministra. Jornadas ajetreadas donde todo transcurre muy rápido. La cartera que ostenta, Política Territorial y Función Pública, no es menor. Si algo determinará, dure lo que dure, esta legislatura (y probablemente las futuras) será la estructura territorial del Estado. Los posibles al tiempo que las contrariedades sobrevenidas de un Título VIII, que precisamente por no haberlo resuelto en su momento, deja el campo abierto ahora o, mejor dicho, nos recuerda que la problemática sigue irresuelta. Así que Darias estará en el lugar indicado para vivir en primera persona el frente político por antonomasia que decretará la suerte electoral del PSOE. Puede que con esta experiencia personal vaya acumulando esbozos que le sirvan para publicar algún día cómo vivió el primer Gobierno de coalición o, al menos, registre unas notas a modo de diario como hizo José Bono.

«El tema catalán lo llevará directamente Pedro Sánchez y la vicepresidenta Carmen Calvo»

A Darias cada vez que vaya y venga de Madrid en el avión le acompañará imaginariamente en el asiento aquel curioso jurista persa que teorizó el constitucionalista Pedro Cruz Villalón que pronto, muy pronto, apenas comenzada la democracia, ya alertó que el modelo territorial estaba desconstitucionalizado por voluntad, inercia o incapacidad del poder constituyente. La curiosidad de ese jurista persa, tal como narra en un texto que presupongo que tendrá presente Darias, nunca fue resuelta. Este personaje ficticio, como jurista que es, acudió a la lectura de la Constitución donde presumía, con razón, que ahí podría saciar su afán por saber cómo se ha estructurado el país para acabar, con enorme asombro e incredulidad, que la norma de referencia (la ley de leyes) no lo aclara.

El tema catalán lo llevará directamente Pedro Sánchez y la vicepresidenta Carmen Calvo. Pero al estilo de las dos caras de la misma moneda, a Darias le tocará lidiar con las consecuencias pues no hay solución al encaje catalán, si es que lo hay, sin trastocar el resto del puzle autonómico. Un cupo catalán que lo asemeje al vasco y al concierto navarro tendrá repercusiones palpables e inmediatas en las arcas públicas y es entonces cuando tendrá que amainar los ánimos de los llamados barones socialistas de la España interior de alma jacobina o, sin ir más lejos, neutralizar al consejero de Hacienda Román Rodríguez que se verá entre la espada y la pared. Y es que no hay ningún nacionalismo, pensemos en el canario, que pueda quedar impasible ante los avances de los demás, apelamos al catalán, que taponen los potenciales frutos de una identidad de esta naturaleza como es Nueva Canarias. Dicho de otra manera, está por ver, por un lado, si realmente las demandas de ERC tienen remedio para La Moncloa y, por el otro, si el PSOE estará dispuesto (que no lo estará) a que esos logros se extrapolen a las nacionalidades como categoría propia ante las regiones tal como reflejó el artículo 2 de la Constitución amén de la labor del ponente Jordi Solé Tura. De plurinacionalidad y federalismo asimétrico va esta inmensa batalla política que decidirá la vigencia del sistema del 78 y el alcance de la crisis constitucional.