DEL DIRECTOR

El pacto Torres-Clavijo hace el ridículo

08/02/2018

Unos dicen que fue alguien de Coalición Canaria el que se equivocó en la votación; otros que el voto fugado está en las filas del Partido Socialista; luego están los que argumentan que no fue un despiste de un nacionalista, sino un aviso al PSOE de que Carmen Zamora no puede ser la presidenta del Consejo Rector de Radiotelevisión Canaria (RTVC), y que por eso ayer mismo José Miguel Barragán se apresuró a humillar a los socialistas asegurando, antes de la votación, que Santiago Negrín seguiría en el cargo hasta el fin de sus días como tal, esto es, hasta mayo; y finalmente aparecen los que se escudan en que faltó un voto para los 36 porque en el PSOE todavía esperan una explicación de Ángel Víctor Torres sobre su componenda con Fernando Clavijo.

Que cada cual se quede con la versión que prefiera pero lo cierto es que ayer el pacto televisivo que suscribieron Ángel Víctor Torres y Fernando Clavijo cosechó un sonoro fracaso. Mayor aún si tenemos en cuenta que la votación se retrasó en dos ocasiones para que no faltase nadie.

Pero la mala conciencia es más fuerte que los temporales y que la agenda de Belén Allende. Porque lo ocurrido es el resultado de eso, de la mala conciencia que anida en ese pacto de intereses que han suscrito Torres y Clavijo y que, en el caso del primero, ha arrastrado al Partido Socialista a una posición que incomoda a buena parte de la militancia... y por supuesto a los diputados que tienen memoria. Sí, esos que recuerdan a Dolores Corujo en julio espetándole a Negrín en la cara que su tiempo había acabado y que se marchase.

«Han quemado a Zamora y Cantero, que estarían solo dos meses en el cargo»

Con su empecinamiento en salvar a Negrín y apuntalar a Clavijo, Torres ha dejado al Partido Socialista en posición indecorosa y a Carmen Zamora y Marta Cantero, las candidatas al Consejo Rector, las ha quemado literalmente. Cada cual coloca el umbral de su capacidad de sufrimiento donde le apetece pero someterlas ahora a una cuarta votación no parece lo más digno. Máxime cuando esa votación se celebrará en marzo y, al ser candidatas para suplir las vacantes de dos consejeras cuyos cargos expiraban a finales de abril, Zamora y Cantero estarán solo dos meses en el cargo. Añadamos a eso que les tocará bendecir las decisiones de Negrín, que se ha gobernado a su antojo -al de los que se lo han permitido y al de quienes les ha interesado ese juego, quiero decir- y que evidentemente ha llegado hasta ahí para acabar la faena.

Los hay que creen que las candidatas deberían renunciar por dignidad. Incluso por coherencia, pues las ganas de cambiar cosas en RTVC que dicen tener tropiezan con la realidad de dos escasos meses para deshacer la herencia de Negrín. Los hay también que ya dicen que Ángel Víctor Torres debería dejar la secretaría general. Pero esto es como lo del listón del umbral del sufrimiento: también cada uno valora la capacidad para hacer el ridículo.