Papiroflexia

El odio en días de furia

17/01/2019

Hay que tomar medidas contra el ruido y el odio que se verbaliza en este país. Y la solución no es la censura, sino el diálogo. La palabra frente al grito. La mano contra el puño. En estos días de furia, y más a medida de que se acerquen las urnas, vivimos picos históricos de violencia verbal. En casa, en el trabajo, en la calle, en las tertulias de radio y televisión... Porque no es solo entre enemigos políticos, y digo enemigos y no contrincantes; esta práctica también se contagia como una enfermedad entre vecinos, compañeros de trabajo y hasta familiares. Violencia genera violencia. También verbal.

De acuerdo a los datos oficiales ofrecidos el pasado martes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el año anterior las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado registraron 1.419 delitos de odio, lo que supone un 11,6% más. Los delitos que más se han incrementado en España en los últimos años son los relacionados con las creencias religiosas (un 119%), por motivos de ideología (un 72%), y racistas y xenófobos (un 26%). Estos datos evidencian que cada vez somos menos tolerantes.

«El discurso de odio enfrenta a la población y nos aleja de las soluciones para nuestro bienestar»

El discurso de odio polariza a la población y nos aleja de las soluciones. Los representantes públicos tienen que superar la etapa de las campañas y trabajar por mejorar el bienestar de la ciudadanía, independientemente de partidos y posturas ideológicas. Pero en la selva del vale todo, del reproche constante al precio que sea, no ayuda la aparición de partidos con discursos rancios que propongan la involución para llamar al orden. El hecho de que el argumentario machista, racista y homófobo de partidos políticos como Vox esté cada vez más presente agrava la situación.

Las redes sociales son un medio muy útil para la difusión el odio, porque envalentonan a cobardes anónimos detrás de una pantalla. Ahí se libran las principales batallas. En Twitter, Facebook o Instagram se escupen sin filtro mentiras e insultos; en Internet es más fácil esparcir la basura sin que te identifiquen. Las redes sociales han reconocido que identificar y eliminar el discurso de odio y la desinformación, o incluso definir lo que constituye ese tipo de contenido, es difícil por la avalancha de información. Por eso es necesario la denuncia para visibilizar el problema.

En un país en donde cada vez estamos más inseguros, el discurso de odio enfrenta a la población y aleja cada vez más el objetivo común, que debe ser el en bienestar de los todos sin excepción. Seas negro, lesbiana, inmigrante, del islam o del Partido Popular.