Opinión

El lado más social

Fernando Clavijo ha criticado en los últimos días la reforma laboral del PP o, lo que es lo mismo, aspira a que CC recupere un discurso social que ciertamente ha estado desdibujado primero con motivo de la ruptura del pacto con el PSOE y después con el intento frustrado de alianza con el PP. Cuanto más rechacen los criterios de austeridad de Madrid, mejor le irá a los nacionalistas. Es un clásico y ese discurso tiene un público en el Archipiélago desde que se inició la crisis. Y, de paso, facilita acuerdos futuros con los socialistas. En el fondo, de producirse eso, estaríamos en 2019 en un escenario igual que en el de 2015 con la diferencia de los protagonistas en Presidencia y Vicepresidencia que, por supuesto, habría que esperar a ver cómo sería en función de los resultados electorales que se cosechen.

Sin embargo, otra cosa será cómo Clavijo conseguirá que los empresarios tengan ese gesto de aumentar los salarios que también ha pedido por último. La ley de la oferta y la demanda, norma sacrosanta del capitalismo, pone de manifiesto que una y otra vez el mercado ofrecerá lo que desee el empresario en este caso y que no va a subirlo por arte de magia. Es más, por desgracia los empresarios de antaño que aguardaban un espíritu de paternalismo social (si acaso por influencia de la Iglesia católica) van quedando menos. El darwinismo social ha imperado y solo la acción de los poderes públicos puede modular los excesos del ámbito privado.

«Otra cosa será cómo Clavijo logra que la patronal tenga el gesto de aumentar los salarios...»

En Canarias tenemos un debate pendiente: ¿realmente nuestro mercado laboral puede absorber toda la mano de obra? Pensemos en los récords de llegada de turistas que hemos tenido y, por el contrario, apenas ha bajado la tasa de desempleo. Pero asimismo reflexionemos en la cantidad de titulados universitarios que intentan buscar un puesto de trabajo y se las ven y se las desean para lograr algo que se asemeje a sus expectativas. Tenemos dos universidades públicas, por cierto, con algunas facultades idénticas en ambas provincias, y a lo que hay que añadirle los canarios que estudian fuera y, con el tiempo, desean volver a su tierra. Tanto que hablábamos del déficit sanitario en las islas, esa deuda histórica del Estado con Canarias, en un ámbito de población flotante por el turismo y hemos descuidado por completo los salarios y oportunidades de los canarios. Tal es así, que ahora nos asombramos en cómo el profesorado no consigue alquilar un piso cuando es desplazado a las mal llamadas islas menores. La reforma laboral del PP ha precarizado. Y, encima, el nivel de afiliación sindical es escaso. Bienvenido que retorne, a efectos prácticos, la premura social del Gobierno regional.