Opinión

El horizonte del PP

13/07/2018

El PP debe mirar en su proceso interno más allá de la decisión que adopte este mes. Una cosa es lo que puedan desear supuestamente las bases (Pablo Casado) y otra bien diferente lo que podría conectar mejor con la sociedad (Soraya Sáenz de Santamaría). El que sea líder de los populares tendrá que competir directamente con Albert Rivera, y Casado es lo más parecido al jefe de Ciudadanos. No hay diferencias. Lo que obstaculizaría, manejar los egos en política es importante, acuerdos futuros. Casado arrastra las dudas de su rápida (por no decir meteórica) progresión en los estudios, no hay alumno que por mucho que se aplique alcance su progresión por curso académico. Y Sáenz de Santamaría tiene por su lado la experiencia de haber estado en La Moncloa y es muy inteligente. Sin embargo, el rol de los exministros María Dolores de Cospedal y José Manuel García-Margallo (este último debería pensar para qué se presentó dado el resultado que obtuvo) parece que decantarán la victoria congresual a favor de Casado. No hay nada que una más que compartir enemigo, y los tres no pueden ver a Sáenz de Santamaría. Pero luego vendrá el día a día y es aquí donde el PP debe ofrecer otra cosa que Ciudadanos.

«Y Sáenz de Santamaría tiene por su lado la experiencia de haber estado en La Moncloa y es muy inteligente»

No estaría nada mal que todos ellos viesen Game Change (2012). La película se centra en cómo se escogió (y como fue un grave error) a Sarah Palin para que acompañara en la candidatura a John McCain en las elecciones presidenciales de 2008, cuando justo Barack Obama descubrió las enormes posibilidades que daba YouTube en una campaña electoral. Sáenz de Santamaría es todo lo contrario a Palin. Y si esta representaba lo más primario de los sentimientos republicanos, retornar al aznarismo sería un más de lo mismo.

A tenor de las últimas encuestas, la derecha solo podrá retornar a La Moncloa gracias a un pacto de bloque que pudiese superar en escaños a PSOE y Podemos. Y una fotocopia política de Rivera en el cuartel general de Génova dudo que sea la opción más efectiva de distinguirse de Ciudadanos al tiempo que arañar votos en el centro. Porque si Pedro Sánchez logra apaciguar el tema catalán, será lo que venderá para esa tercera España que desconectó con los líos partidistas a los que hemos asistido en los últimos años. Desean tranquilidad, no más libre mercado ni ensalzar gurús neoliberales ya sea de la mano de Rivera o Casado. En la cita congresual del PP se juegan mucho, y puede que el margen de maniobra posterior para tener un segundo intento de recomponerse no exista. Es lo que tiene la fragmentación parlamentaria, que en cualquier momento el otro puede acabar contigo. Otra cosa es que lo haga lentamente o de un solo bocado.