Opinión

El funeral del centro naranja

11/11/2019

Se veía venir. Los síntomas eran claros y evidentes. La veintena de militantes de Ciudadanos que se congregaron en la sede del partido en la capital grancanaria no tenían cuerpo para fiestas.

Nada de champán. Solo algunas cocacolas y refrescos para endulzar la noche que empezó peor de lo esperado.

En cuanto empezaron a conocerse los primeros resultados que apuntaban la debacle del partido, la preocupación se volvió indisimulable y surgieron las primeras palabras poco cariñosas hacia el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno.

«Sánchez abrió la caja de Pandora y ahí tienen los resultados», comentaba crispado un miembro de Ciudadanos que engordaba la lista de la candidatura al Congreso.

El nombre de Sánchez circulaba por los corrillos. Para muchos militantes naranjas, el presidente del Gobierno en funciones era el culpable último de la celebración de estas elecciones que han supuesto la caída de la formación liderada por Albert Rivera en favor del PP y de Vox.

«El centro ha muerto. Los radicalismos populistas han triunfado», se oía decir entre los abatidos militantes que tras la aparición de Rivera en televisión fueron haciendo mutis por el foro.

Así y todo, como en cualquier funeral, hubo risas y chistes. El drama era relativo quizás porque los naranjas apenas han tocado poder y no forman parte de esa clase política española forjada a base de bipartidismo. «Como no hemos tocado el pesebre, tampoco tenemos mucho que perder», decía uno de los militantes que reconocía su desilusión por la zozobra de una nave cuyos bandazos la han llevado al naufragio.

Habrá que ver cómo achican el agua e intentan reflotar ese proyecto supuestamente centrista, una posición tradicionalmente deseada que ahora parece haber perdido atractivo para los españoles. Ni chicha ni limonada y, menos aún, naranjada.