Café para todos

El derbi de Maikel Mesa

12/12/2018

La torpeza histórica del CD Tenerife para alinear a canteranos en su primer equipo es ya de sobra conocida, sobre todo para los deprimidos aficionados de un club que parece destinado, un año más, a luchar por mantenerse en el infierno, y no caer en el limbo.

Épocas pasadas fueron mejores, sin duda. Por medio mundo triunfan jugadores tinerfeños, que desde la élite miran con cierta lástima al equipo de su tierra. No es rencor, no es rabia, tan solo es lástima. Una de estas historias de una torpeza mayúscula es la protagonizada por los responsables de la cantera y el tinerfeño, hoy orgulloso amarillo, Maikel Mesa. Aquel niño que destacaba en la cantera blanquiazul un día recibió una mala noticia, que por contra le sirvió para triunfar lejos de casa. Siendo cadete, los responsables (o irresponsables) de la cantera del CD Tenerife le dijeron que ya no tenía hueco en el equipo. Lejos de venirse abajo, Mesa se fue al equipo de La Laguna y ahí empezó a convertirse en un jugador profesional. Tanto fue así, que rápidamente equipos de la península se fijaron en él, y dejando todo atrás, se subió a un avión sin billete de vuelta y con la maleta llena de ilusión.

«Una de estas historias de una torpeza mayúscula es la protagonizada por los responsables de la cantera y el tinerfeño, hoy orgulloso amarillo, Maikel Mesa»

Debutó en primera división defendiendo la camiseta del Osasuna, nada más y nada menos que en el Santiago Bernabéu. Por aquel entonces, ya en el Heliodoro alguien se estaría preguntando quién fue el iluminado que dejó escapar a aquella perla de casa. Tras un periplo por varios equipos, este verano todo cambió para Maikel. Explotó de manera definitiva en el Nástic, lo que le valió para convertirse en una de las joyas del pasado mercado.

La UD, que siempre ha valorado el producto local, se lanzó a por él. Fue un amor mutuo, que venía de lejos y que al fin se consolidó. Maikel rechazó, entre otros, al Málaga, que ya lo veía en la Costa del Sol. Fue tal el deseo del jugador, que durante las vacaciones se plantó en Tarragona y le dijo a sus dirigentes que se iba a Gran Canaria, y que negociaran con la UD. Fue una operación compleja, pero imperó el deseo de ambas partes. Este domingo Maikel estará en su casa, defendiendo su escudo, frente al equipo que torpemente le dijo adiós.