Del director

El CIS y la disputa en la izquierda

13/09/2019

Si le hacemos caso al último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), igual se entiende algo mejor el empeño de Pedro Sánchez por ir de nuevo a elecciones. Pero si tenemos en cuenta que el trabajo de campo de la encuesta se realizó antes de la investidura fallida, entonces igual hay que matizar las conclusiones. De manera que no se explica muy bien la utilidad de este sondeo en este momento preciso, salvo para reforzar a Sánchez y los suyos en el acelerón final hacia la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones en noviembre.

«El sondeo del CIS, por tanto, puede dar alas a Sánchez y su equipo para tirar hacia adelante»

A favor de los socialistas juega, como siempre, estar en el poder y la evidencia de que un año de mandato es tiempo insuficiente para que haga mella el desgaste. Sin embargo, otra cosa es tener la garantía de que el votante de izquierdas esté especialmente ilusionado volviendo a las urnas para tener que elegir entre dos opciones (PSOE y Unidas Podemos) que han demostrado que tienen un problema común: sus respectivos líderes no se pueden ni ver. Porque ahí reside el meollo del asunto. No hay más que ver lo que ha pasado en estos meses en la mayoría de comunidades y ayuntamientos donde las opciones de izquierda podían sumar mayoría: hacían lo mismo que las tres opciones más conservadoras, esto es, cerrar alianzas. Así las cosas, no es justo hablar de incompatibilidad entre los socialistas y los del partido morado, sino entre quienes están al frente de esas dos opciones. Más aún: todo indica que hay mucho alcalde de izquierdas y algunos presidentes autonómicos que ya le han hecho llegar a Sánchez que prefieren que no haya elecciones, en especial porque esa nueva cita con las urnas demoraría la confección de los presupuestos estatales y nos llevaría hasta 2020 con un Gobierno en veremos. Y son precisamente esos gobernantes regionales y locales los que tienen necesidad de saber con qué recursos cuentan para cumplir con sus programas electorales. Si alguien tiene duda al respecto sobre esa incertidumbre, que pregunte por ejemplo a los consejeros del cuatripartito que gobierna en Canarias, donde cohabitan socialistas y Podemos en amistosa compañía, con Nueva Canarias y el partido de Casimiro Curbelo cuadrando el círculo.

El sondeo del CIS, por tanto, puede dar alas a Sánchez y su equipo para tirar hacia adelante y evitar un acuerdo con Podemos. Y también puede llevar al partido de Iglesias a ceder al máximo y aceptar un apoyo desde fuera al Gobierno con tal de no verse perdiendo escaños en las urnas. Quizás ese sea el gran valor del CIS. O el único.