Frecuencia Modulada

El camino que se debe trazar

20/08/2018

Certezas hay pocas en la vida. Nacemos y morimos. Lo que ocurre en medio de esos dos puntos incontestables está por escribir. Por mucho que intentemos predecir lo que ocurrirá buscando el futuro en una bola de cristal, nada hay seguro. Aún sabiéndolo, todos nos esforzamos en trazar un itinerario básico que nos guíe por el sendero que nos gustaría transitar. Cada uno, según sus gustos y circunstancias, va eligiendo el camino, agarrando ramas, saltando piedras y leyendo las señales. Andar a lo loco también es una opción vital individual, pero se presupone que fijar un rumbo es lo mínimo cuando se gobierna para los demás. ¿Hacia dónde avanza el Ejecutivo de Pedro Sánchez? ¿Hay un plan real más allá de los golpes de efecto?

Un mes y medio después de que el PSOE reconquistara La Moncloa resulta casi imposible descifrar cuáles son los objetivos primordiales del presidente y de los ministros que lo acompañan en esta aventura. Por el momento, la gestión del gobierno socialista ha estado cargada de gestos pensados para poner el foco en el portazo a las políticas de derecha del PP. La elección de un equipo repleto de mujeres, la acogida del Aquarius, la devolución del derecho a la sanidad a los sin papeles, los trámites para exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos...

Sin embargo, los resultados palpables del giro político esperado tras el triunfo de la moción de censura el 1 de julio no acaban de llegar. Sánchez continúa hoy encallado en la debilidad parlamentaria con que nació su victoria, incapaz de mostrarnos la senda mediante la que, según jura y perjura, quiere agotar la legislatura. ¿Cómo dar estabilidad a un país sin los votos necesarios para aprobar el techo de gasto y un nuevo presupuesto?

El principal y único instrumento con el que cuenta un gobierno para hacer política es su presupuesto. Sin capacidad de decisión sobre cómo se reparte el dinero no hay posibilidad alguna de llevar a cabo un programa, en el caso de que sea cierto que el PSOE tiene un proyecto tangible para cambiar el puerto de destino del país en dos años. Sin embargo, Pedro Sánchez afronta este reto con una venda en los ojos que le impide aceptar que está obligado a negociar cuando sólo tienen 84 diputados. Sin Podemos, los independentistas catalanes y el PNV no habrá nuevo presupuesto para 2019 y, sin cuentas propias, es imposible que el Gobierno socialista aplique políticas reales.

Pese a esa realidad, Sánchez insiste en poner sobre la mesa el mismo proyecto de techo de gasto porque «es justo». Ni plan A, ni plan B. Nacer y morir como única certeza.