Tribuna libre

Efecto gaseosa

05/12/2018

A la deriva. Así transita la UD Las Palmas por la Segunda División. La ilusionante aunque un tanto precipitada llegada de Paco Herrera al banquillo no ha conseguido mejorar las prestaciones de un conjunto que sigue sin ofrecer argumentos suficientes para demostrar que es un firme candidato al ascenso. Más allá de nombres, historia y presupuesto.

Un efecto gaseosa, la irrupción del técnico del último ascenso, que ha durado lo que tardó el Cádiz en enchufarnos cuatro goles y bajarnos de la nube. Agravado con la pobre imagen ante el Oviedo con un famélico empate en casa.

De mal en peor. De la sexta posición en la que dejó al equipo el técnico andaluz, destituido de su cargo metido en puestos de play off y sin haber salido de ellos en toda su trayectoria, se ha caído a la novena plaza y es irremediable empezar a mirar de reojo a los equipos que aprietan desde abajo.

No es un desprecio ni una locura comenzar a pensar en asegurar cuanto antes la cifra de 50 puntos -ya que cosas peores se han visto en el mundo del fútbol- y a partir de ahí seguir creciendo en busca de la meta del ascenso desde la humildad. Las 80 unidades a las que aludía Toni Otero, secretario técnico, para ascender directo a día de hoy son los mundos de Disney. El camino de espinas que vaticinaba nos parece más acorde a la realidad.

Ni Manolo Jiménez, ni Paco Herrera ni el virtuoso pianista chino, Lang Lang que viniese. Nadie ha sido capaz de dar con la tecla de una plantilla que «no es un equipo» y que está «mucho peor de lo que pensaba», según las propias palabras del técnico amarillo, que se ha remangado para sacar una situación que empeora: «No pararé hasta conseguirlo», aseguró tras el insípido punto del domingo.

Los síntomas del paciente son preocupantes; agotamiento, temperatura helada, apatía. Probó varios cambios el nuevo estratega amarillo pero ni con esas.

Semana tras semana, los futbolistas comparecen haciendo propósito de enmienda, mientras el tiempo transcurre de manera inexorable. Dejando atrás tácticas y sistemas, es necesario que la cúpula analice a fondo dónde está el origen del problema y tome cartas en el asunto ahora que aún hay remedio. Acudiendo, si es necesario, al mercado invernal para subsanar errores de planificación. Mención aparte merece la escasa entrada que se registró en un gélido Estadio de Gran Canaria que presentaba un aspecto casi fantasmal cubriendo un tercio del aforo. La música de viento reflejó el descontento de una afición cansada que empieza a ver las orejas al lobo y a ausentarse del estadio.