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Editorial

Todos juntos, pero sin olvidar

Sábado, 18 de mayo 2024, 21:57

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Quedan 180 minutos de juego para echar el cierre a la temporada en la Primera División del fútbol español. En el caso de la Unión Deportiva Las Palmas, puede sellar hoy la permanencia en su visita al Cádiz si gana o empata; en caso de derrota, deberá esperar al partido en el Estadio de Gran Canaria del próximo fin de semana, con el Alavés como visitante y con la necesidad de sumar al menos un punto.

Hoy, como siempre, estamos al lado del equipo, de sus jugadores, su equipo técnico y su afición. Es una jornada en la que toca remar todos juntos y aparcar lo vivido (y sufrido) en el tramo final de la competición. Pero aparcarlo no significa olvidarlo, porque los agobios de los amarillos no son fruto de la casualidad, sino el resultado de una gestión deportiva y, en último término, empresarial en la que hay mucho que revisar.

Con un presupuesto que está entre los más bajos de toda la categoría, el objetivo de la UD fue desde el principio la salvación. Sin embargo, desde el inicio liguero se vio que había opciones de algo más, pues una mayoría de los jugadores atesoraban calidad suficiente, todo ello unido a un esquema de juego que recordaba las esencias de lo que fue la seña de identidad del fútbol canario. Pero también se vieron carencias que, en gran medida, son responsabilidad del club y del propio entrenador. A las primeras de cambio fue evidente que faltaban delanteros que garantizaran ese caudal de goles que permiten la tranquilidad. En el 'debe' del club está desde el pasado verano ese 'agujero', con el añadido de que en el mercado de invierno no se dio respuesta al problema.

Después, tras el encontronazo nunca explicado entre el entrenador y Jonathan Viera, Xavier García Pimienta salió reforzado y quizás entendió que eso incluía una indulgencia absoluta ante sus errores. Se equivocó y, lo que es peor aún, se empecinó en decisiones desacertadas que solo sirvieron para acrecentar la racha de derrotas, con un equipo sin una estructura clara, desdibujado en cuanto al estilo de juego y con algunos futbolistas pensando más en sus próximos destinos que en el compromiso con la camiseta amarilla. Es por ello que pedimos en las jornadas precedentes la salida inmediata de García Pimienta, a lo que respondió el técnico con su mutismo ya habitual, mientras que el club ha optado por seguir arriesgando.

Hoy -insistimos en ello- todos queremos que se consiga la salvación o, como mal menor, que esta llegue el próximo fin de semana. Pero ese deseo no se construye sobre el olvido de lo vivido en las últimas diez jornadas. Las responsabilidades están claras, desde quien se sienta en el banquillo al frente del equipo técnico a la dirección deportiva y, por supuesto, quien, desde la presidencia del Consejo de Administración de la UD, ha creído que la afición no se ha dado cuenta de que, cuando de un equipo se trata, los fracasos, como los éxitos, son colectivos.

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