A cara descubierta

Draghi y su forma de hacer amigos

21/06/2019

Silvia Fernández

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, cesará del cargo en apenas cuatro meses y lo hará dejando atrás pocos amigos. A pesar de haber sido el salvador del euro son muchos los que están deseando que salga de la institución, entre ellas, la banca. Con el precio del dinero a nivel del suelo las entidades financieras están viendo lastrada su rentabilidad y rezan cada día para que haya un cambio de política monetaria o un relevo al frente del BCE.

Tampoco Alemania ha aplaudido las decisiones de Draghi. Los mayores abanderados de la austeridad y de la ortodoxia financiera vieron en Draghi y su política expansiva un problema. Temerosos de la inflación consideran demasiada laxa y hasta derrochona la política de Draghi a la que los ciudadanos siempre le estaremos agradecidos. Los tipos de interés en mínimos históricos nos han permitido un respiro en medio de una crisis que recortó salarios y destruyó mucho empleo, provocando que muchos perdieran su vivienda ante la imposibilidad de pagar la hipoteca.

Fue en el verano de 2012 cuando Draghi lanzó aquella mítica declaración de que haría todo lo posible para salvar al euro. «Y creánme que será suficiente», añadió. No sé si entonces Super Mario sabía qué iba a hacer exactamente pero la cosa es que las arriesgadas medidas que puso en marcha funcionaron para desbloquear la situación de colapso en Europa y poner fin a las especulaciones sobre la ruptura del euro.

Draghi volvió a hacerlo esta semana. En la reunión anual del BCE anunció que volverá a tirar de su artillería pesada. Afirmó que está dispuesto a volver a tomar medidas si la economía lo requiere. Entre otras cosas, abrió la posibilidad de bajar los tipos de interés por debajo del 0% y volver a las compras de deuda soberana. El mensaje no gustó a los de siempre y tampoco al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que criticó a Draghi por desinflar la cotizacion del euro frente al dólar para competir «de forma desleal» contra Estados Unidos y encarecer las exportaciones americanas. La verdad que Trump nos tiene ya tan acostumbrados a sus salidas de tono que empiezan a dejar de tener tanta notoriedad. Los alemanes también protestaron, como se preveía, mientras que los ciudadanos respiramos aliviados porque los tipos bajos se mantendrán previsiblemente hasta el verano de 2020. Nueva prórroga.

Para la banca es un varapalo. Mantener los tipos bajos por más tiempo obliga a nuevas fusiones. Para muchas la situación se hace insostenible, máxime con el surgimiento en el mercado competidores fuertes y digitales, como las fintech, Amazon, Google y Facebook.