Por si le interesa

¿Dónde están los niños?

01/04/2020

Gaumet Florido

Yo creo que tiene poca discusión que el objetivo número uno de nuestros esfuerzos y desvelos pasa ahora por contribuir entre todos a poner fin a una pesadilla que, por ahora, ya se ha llevado por delante la vida de más de 8.000 personas en España. Hay que quedarse en casa y evitar la cadena de contagios para no saturar los centros hospitalarios y facilitar las condiciones en las que los pacientes puedan ser atendidos. Hay además que extremar las precauciones con los mayores de la familia, los que, a criterio de las estadísticas, conforman la población más vulnerable ante una hipotética exposición a este agente vírico.

Dicho esto, y dado que todos los indicios apuntan a que el escenario del confinamiento se va a alargar aún más en el tiempo, creo que va siendo hora de que se tenga en cuenta a los niños en el debate público. Como a casi todos los españoles, el estado de alarma les obligó a recluirse en casa. Les suspendieron las clases, las actividades extraescolares, los entrenamientos deportivos, los juegos en el parque... todo. Como a casi todos. Pero con una salvedad para los demás. A los adultos la crudeza de esta norma nos permite algún respiro. Me consta que en las familias se turnan para la compra diaria del pan o la salida al súper o para el paseo del perro. Son pequeñas vías de escape ante un encierro obligatorio. Y no todos las usan como deben. Bajo mi ventana he visto salidas de una hora con la mascota. O dueños haciendo footing mientras el perrillo les acompaña, suelto.

Sin embargo, los niños llevan 18 días embutidos en sus casas, sin excusas. Son los grandes cumplidores de este confinamiento. He visto de todo en la calle estos días. A niños, ninguno. Y no todo el mundo dispone de azotea, patio, jardín o, mejor, una finca, para que los chiquillos quemen algo de su energía y les dé un poco el sol. Los hay, cientos de miles, encerrados en pisos de 50 o 60 metros cuadrados. Si esto se prolonga, deberían arbitrarse excepciones, como ya se hace en algunos países europeos, para que, a determinadas horas, con las precauciones debidas, al menos puedan salir unos minutos a la calle. Si se le presupone una responsabilidad al dueño de un perro para que pueda sacarlo a la vía pública en medio de un confinamiento, ¿por qué se le niega a un padre o a una madre con su hijo o hija?