A cara descubierta

Deterioro y abandono de Arrecife

19/04/2019

Silvia Fernández

He tenido ocasión estos días de Semana Santa de volver a Lanzarote, una isla que conozco desde hace veinte años. Como el primer día no dejan de sorprenderme sus paisajes. He encontrado la isla muy cuidada, muy limpia y con una infraestructuras que han mejorado de forma sustancial en los últimos años. Puerto del Carmen, Playa Blanca, Femés, Nazaret, Guatiza, Yaiza... Todos los municipios y localidades, turísticas o no, tienen buenas carreteras, sus casas están arregladas, los paseos cuidados, las rotondas impecables, las viejas zonas de apartamentos han sido reformadas y todo está limpio. Las administraciones y el sector privado cuidan de la isla y se nota. Todo es magnífico hasta que llegas a Arrecife, la capital de la isla.

Es increíble el estado de abandono en el que se encuentra. Durante la crisis el Ayuntamiento de Arrecife se escudaba en la situación económica y la caída de ingresos para justificar la falta de presupuesto y personal para cubrir servicios básicos como limpieza y mantenimiento de vías y obras, entre otras cosas, pero ahora llevamos cinco años de récord de turismo y la ciudad, lejos de mejorar, ha empeorado y mucho.

Es lamentable el estado en el que se encuentra. Aceras rotas, suciedad por todas partes, paredes cayéndose, poca iluminación... y en consecuencia, muchos negocios cerrados y poco movimiento de gente, ni de día ni de noche, cuando da miedo pasear por sus calles. Y esto ocurre en pleno centro con lo que no me puedo imaginar cómo estarán los barrios periféricos.

Arrecife se ha convertido en una ciudad zombie, completamente abandonada y de la que huyen los turistas y hasta los propios arrecifeños pese al tremendo potencial que tiene. La ciudad tiene una magnífica playa en pleno centro, un rico patrimonio integrado entre otras cosas por el castillo de San Gabriel y el de San José, un paseo marítimo magnífico, una buena infraestructura hotelera, con el Arrecife Gran Hotel a la cabeza y el Charco de San Ginés, que hoy es lo único que se salva de la desidia y el abandono.

Pese a todo esto, los distintos gobernantes que han pasado en los últimos veinte años por Arrecife han sido incapaces de sacarle el brillo que se merece y uno detrás de otro han ido dejando que la ciudad se degrade. A esta decadencia ha contribuido, en mi opinión, el cierre de la Avenida Marítima que aleja la ciudad y a sus habitantes del frente marítimo que tiene Arrecife. En vez de integrarlos los separan, algo incomprensible y que va contra la estrategia urbanística que siguen hoy todas las ciudades españolas con mar. La situación exige medidas urgentes que espero que tome la próxima corporación municipal.