Del director

Desencuentro innecesario en el Senado

12/09/2019

La unidad política en torno a los incendios en Gran Canaria ha durado lo que un caramelo a la puerta de un colegio. Así como el pasado miércoles hubo consenso tras las explicaciones del presidente Ángel Víctor Torres en el Parlamento regional -salvo alguna pulla un poco fuera de lugar de Australia Navarro-, en el Senado ayer se vivió todo lo contrario, seguido del ya habitual espectáculo en el que unos y otros se tiran los trastos a la cabeza y alguno que pasaba por allí intenta sacar rédito en clave electoral.

«Hasta ahí, nada que objetar. Más bien lo contrario: el aplauso por la sensibilidad mostrada»

En la Cámara Alta, en la que hay mayoría socialista, se aprobó por unanimidad una moción de los socialistas en apoyo a las personas damnificadas por los incendios de agosto en Gran Canaria, con un texto que básicamente insta a reparar lo antes posible los daños producidos. Se planteó para ello la aprobación de «zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil», lo que abre la puerta a ayudas directas, indemnizaciones por los daños, beneficios fiscales o créditos concedidos con facilidad. Hasta ahí, nada que objetar. Más bien lo contrario: el aplauso por la sensibilidad mostrada por todos los grupos.

Pero después vinieron las diferencias. Los populares, a través de una iniciativa de los senadores Asier Antona y Sergio Ramos, defendían otra moción en la que se planteaban medidas en materia de prevención y lucha contra el fuego, incluyendo una base permanente o semipermanente de hidroaviones o helicópteros. El texto proponía extender el estudio de esas medidas a otras autonomías y a partir de ahí surgieron las diferencias, pues los socialistas entendieron que se utilizaba lo ocurrido en Gran Canaria para sacar conclusiones que iban mucho más allá de la realidad canaria y que, además, afectaban a competencias de diferentes administraciones.

¿Eran solventables esas diferencias? Más que responder que sí o no, quizás la pregunta debería ser otra: ¿merecía lo ocurrido en Gran Canaria que hubiera consenso en torno a una única moción? Ahí creo que no cabe margen para la duda y que la respuesta debe ser un sí alto y claro. Pero como los partidos están en clave preelectoral, pues pasó por lo que pasó y solo salió adelante la primera de las mociones.

Después está lo de Fernando Clavijo, que pasaba por allí y trató de subirse al carro de la polémica pensando que con eso consigue que alguien crea que está en el Senado porque le mueve el deseo de defender a todos los canarios, y no por recuperar el aforamiento que tanto echaba de menos.