A cara descubierta

Desaceleración o recesión

12/10/2019

Silvia Fernández

Se puede decir más alto pero no más claro. La nueva directora del Fondo Monetario Internacional, la economista búlgara, Kristalina Gueorguieva, que sustituye a Christine Lagarde, se estrenó esta semana en el cargo con un discurso que contenía muy poca alegría y sí mucha preocupación: la economía del 90% de los países está en fase de desaceleración. Es decir, nos dirigimos hacia un colapso económico mundial que en breve se verá agravado por la caída del consumo, que aún no ha sentido demasiado el parón económico.

Esa es la realidad objetiva. Después, en el plano subjetivo, entran las valoraciones de cada uno. Se puede ser optimista y ver la botella medio llena y entender que estamos en una fase de desaceleración, es decir, una etapa de bajo crecimiento aunque crecimiento al fin y al cabo; o bien, abandonarnos al pesimismo, ver la botella medio vacía y entender que estamos a la puerta de una nueva recesión económica de magnitudes similares a la de 2008.

Para apoyar nuestras tesis tenemos a expertos y economistas que abanderan tanto una postura como la otra. En este caso como en todo en la vida creo que hay que apostar por el término medio, ni un excesivo optimismo que nos deje si capacidad de reacción ni un pesimismo profundo que agudice aún más la situación al paralizar inversiones y consumo, tal y como advirtió ayer el presidente de la CEOE.

En cualquier caso no creo yo que la definición del momento económico sea lo más importante ahora mismo. Llámese como quiera, lo que sí es prioritario es que se vayan adoptando las medidas necesarias para evitar que el agujero se vaya agrandando y caigamos todos por él.

Y eso es precisamente lo que no veo. Ni Donald Trump está dispuesto a cesar en la guerra comercial que ha iniciado y que perjudica a todos los países, incluido EE UU, ni tiene pinta de que Boris Johnson vaya a parar la salida del Reino Unido el 31 de octubre de la Unión Europea. Y dentro de nuestro país, parece que Pedro Sánchez ya se ha dado cuenta de que la economía está desacelerándose pero algunas medidas que propone, como subir las pensiones en función del IPC no parecen el camino más idóneo. En Canarias, más de lo mismo, subir impuestos a los ciudadanos en la actual coyuntura no es la solución.